Reconciliación
Acción mediante la cual los que están desunidos vuelven a la concordia. En el N. T. sólo hay dos textos que hablan de reconciliación humana entre dos desavenidos (Mt 5,24; 1 Cor 7,11). Todos los demás textos se refieren a una reconciliación espiritual de los hombres -incluso de la naturaleza entera- entre sí y con Dios. El que hace la reconciliación es siempre Dios, sin que ni siquiera tenga parte decisiva la disposición de los reconciliados (2 Cor 5,18). Dios hace una reconciliación universal, de todos los hombres, judíos y gentiles, incluso de sus enemigos, y de todas las cosas, de la creación entera (Rom 5,10.11; 11,15; 2 Cor 5,18-20; Ef 2,16; Col 1,20.22). Hace la reconciliación en Jesucristo, por su muerte, por su sangre vertida en la cruz (Rom 5,10; 2 Cor 5,18-19) y en su cuerpo de carne (Col 1,22). Dios ha encomendado a los apóstoles el misterio de la reconciliación (2 Cor 5,19); por eso deben ser incansables predicadores de la reconciliación (2 Cor 5,20). Después de la muerte y de la resurrección de Jesucristo todo ha cambiado, porque todo está reconciliado; el desorden hostil que reinaba en el mundo después del pecado ha quedado destruido. Las cosas viejas han quedado también destruidas (2 Cor 5,14-17); todas las cosas han sido puestas en paz; una paz de Jesucristo, que debe reinar entre los hombres -en el hombre nuevo y recreado- y con Dios. Esta reconciliación lo abarca todo: reconciliación de judíos y gentiles, de toda la comunidad humana. de la creación entera.
Pero esta pacificación universal en la perfecta sumisión a Dios llegará a su plenitud cuando todos seamos transformados tras la resurrección universal, cuando Dios será todo en todas las cosas. - arrepentimiento; conversión.
E. M. N.
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