Perfume
El perfume se usaba como una exigencia de la vida social. Se importaba de Arabia y de Africa oriental. Se usaba en su estado puro o mezclado con aceite. En la Biblia se habla de perfumes (Ap 18, 13). A los huéspedes, como signo de agradecido y afectuoso recibimiento, se les ungía con perfumes la cabeza (Lc 7, 46). María ungió los pies del Señor (Lc 7, 37-38). Se ungía también a los cadáveres como el último acto de amor y de homenaje (Mt 26, 7. 12; Mc 14, 3-8; Lc 23, 56; 24, 1; Jn 19, 39-40). Es signo de adoración (Mt 2, 11).
En la liturgia el incienso quemado es símbolo de la oración, que sube a lo alto (Lc 1, 9-11).
E. M. N.
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