Palabra
La palabra no es sólo la manifestación del pensamiento o del deseo, sino que es en sí misma y por sí misma una realidad. La palabra de Dios es palabra creadora, pues todo fue hecho por ella (Gén 1; Heb 11, 3; Sab 9, 1; Sal 33, 6; Jn 1, 3-4); palabra profética, pues los profetas son "la boca de Dios", que proclama "palabras de Dios" (2 Sam 23, 2; Jer 15, 19; Lc 1, 70; 2 Pe 1, 20); palabra encarnada en Jesucristo, que es "la Palabra" y habla las palabras de Dios (Jn 3, 34); palabra eficaz, que realiza lo que dice, lo que significa (Gén 1; Is 55, 10-11; Heb 4, 12); palabra eterna, pues antes de que el mundo existiera, ya existía ella (Jn 1, 1), y después de que el mundo pase, ella seguirá existiendo, permanece para siempre (Is 40, 8; Sal 119, 89; 1 Pe 1, 25); palabra vivificadora, porque tiene virtud fecundante, fuerza vital, es portadora de vida (Jn 5, 24; 6, 63. 68; 8, 51; Sant 1, 18); salvadora, porque no sólo nos enseña el camino de la salvación, sino que ella misma es salvación (Sant 1, 21); liberadora, pues su último fin es liberar al hombre de todas las servidumbres que tienen aherrojada su vida, pues ella es la verdad (Jn 17, 17), y la verdad hace libre al hombre (Jn 8, 32); juzgadora, pues ella nos juzgará en el último día (Jn 12, 48). El hombre, pues, debe recibir con docilidad la palabra de Dios (Lc 8, 20; Sant 1, 21). Son famosas las - siete palabras de Jesucristo; logos; verdad.
E. M. N.
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