Hacéldama
Este campo del alfarero estaba destinado a cementerio de los extranjeros. Con las treinta monedas que Judas cobró por entregar a Jesucristo, que arrojó luego en el templo, los sacerdotes compraron ese terreno, pues, al ser precio de sangre, no podían echarse en el tesoro del templo. Por eso al campo del alfarero le dieron el nombre de «campo de sangre» (Mt 27,5-9). alfarero.
E. M. N.
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