Filacteria
Los varones israelitas llevaban, al menos durante la oración de la mañana (algunos las llevaban durante todo el día), dos filacterias, en cada una de las cuales se colgaban dos estuches o cajitas en las que iban escritos en pergamino cuatro pasajes fundamentales de la Ley (Ex 13,1-10; 11,16; Dt 6,4-9; 11,13-21). Una se ataba en la cabeza, de forma que la cajita quedara en la frente, y la otra al brazo izquierdo, para que la cajita cayera al lado del corazón. Esta costumbre se debe a una interpretación literal de Dt 6,8: "Átatelas (las palabras de la Ley) a las manos para que te sirvan de señal, póntelas en la frente entre los ojos. Escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas". Jesucristo acusa a los fariseos de abusar de las filacterias, como si se tratase de un amuleto mágico; es decir, de su excesivo cuidado en la práctica de normas externas, con olvido de lo principal, que es la humildad y la caridad (Mt 23,5).
E. M. N.
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