Esterilidad
La esterilidad, el no poder tener hijos, era motivo de vergüenza y de humillación (Lc 1, 7.36; 23, 29). Es también vergüenza condenable la esterilidad de una fe sin obras (Sant 2, 20; Mt 12, 36), como lo es la esterilidad del árbol que no da frutos (Mt 3, 10; 7, 16-20; Lc 3, 9; 6, 43-44), como la higuera infructuosa, maldecida por Jesús (Mt 21, 19; Mc 11, 14; Lc 13, 6-9), o las semillas de la palabra de Dios, que no dan fruto alguno en un corazón entregado a los bienes materiales de este mundo (Mt 13, 22; Mc 4, 7. 19), o el sarmiento inútil, que debe ser cortado y quemado (Jn 15, 2).
E. M. N.
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