Esclavo
Esclavo es el que pertenece en propiedad a otro. Su estado era envilecedor, casi como si fuera un animal o un objeto, con el que el señor podía obrar a pleno placer. Dependía radicalmente de la voluntad de su amo. Se podía comprar y vender, como un objeto o un animal. Cristo se encuentra con una sociedad en la que la esclavitud era una cosa normal, y nunca la condenó directamente. Es más: incluso la utiliza en sus parábolas como punto de referencia y de comparación (Mt. 24, 45-51; Lc 12, 42-48; 17, 7-9). Pero puso unos principios de conducta, por los que debe regirse el ser social del hombre, que se centran en la igualdad de todos los hombres y que exigen la abolición de la esclavitud. Los evangelios aportan datos suficientes para reconstruir la situación del esclavo en el judaísmo (Mt 8, 9; 18, 27. 34; 24, 45; 25, 30; Lc 17, 710; Jn 15, 15). En un sentido figurado y desde un punto de vista religioso, nos hablan de la esclavitud como condición moral del hombre perfecto: María es la esclava del Señor (Lc 1, 38); Jesucristo es el siervo de Dios, tomó la forma de esclavo (Flp 2, 7), se hizo esclavo para redimir al hombre de la esclavitud del pecado (Jn 8, 34-36). El hombre debe ser esclavo, servidor de Dios, y no de los bienes de este mundo (Mt 6, 24; Lc 16, 13), y esclavo, servidor de los hombres, sus hermanos (Mt 20, 27; Mc 10, 44).
E. M. N.
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