Diezmo
Los israelitas tenían que destinar al culto y al mantenimiento de las personas sagradas (sacerdotes y levitas) la décima parte de ciertos frutos y animales (Dt 14,22; Lev 27,32). Se trataba, pues, de un verdadero impuesto religioso. Existía también otro impuesto civil semejante (Gén 14,20). Los fariseos llevaban esta práctica del diezmo religioso hasta la más ridícula exageración, entregando la décima parte de las cosas más insignificantes y de exiguo valor, tales como la menta, el anís y el comino, pero con olvido de la humildad, la justicia, la misericordia y el amor, lo cual es una grave equivocación (Mt 23,23; Lc 11,42; 18,12). contexto; templo.
E. M. N.
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