Consolación
Consolar al triste, aliviar la pena al afligido es una obra de misericordia (Jn 11,19-31). Hay penas tan profundas y amargas para las que difícilmente hay consuelo en esta vida (Mt 2,18). Hay lágrimas que serán consoladas y se convertirán en alegría (Mt 5,4), y, por el contrario, hay personas que viven en la comodidad y en la riqueza, que han recibido ya el consuelo y la satisfacción en esta vida y no podrán recibirla en la otra (Lc 6,24; 16,25).
E. M. N.
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