Cinturón
El cinturón lo usaban tanto las mujeres como los hombres. Servía para recoger los vestidos —que eran talares—. Así se podía caminar y trabajar (Mt 3,4; Mc 1,6; Lc 12,35-37; Jn 13,4; 21,18). En el cinturón se guardaba el dinero (Mt 6,8; Mc 10,9; Lc 9,3) y se llevaban otras cosas (Mt 10,9; Lc 10,4; 12,33); con el vestido, recogido sobre el cinturón, se hacía un enfaldo para transportar los frutos del campo (Lc 6,38). La expresión "tened ceñidos vuestros lomos y encendidas las lámparas" (Lc 12,35) significa que los hombres debemos estar siempre en vigilante espera, en actitud de absoluta disponibilidad, preparados siempre para la llamada de Dios.
E. M. N.
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