Castigo
En el A. T., Dios castiga reiteradamente, como medio de educación, a su pueblo por sus muchos pecados, con el fin de provocar en él el arrepentimiento y hacerle cambiar de conducta (Ex 20,5; 34,7; Ez 11,10; Os 11,9).
Los evangelios nos hablan del castigo temporal como pena por un delito o una falta. Nos hablan, también, de un castigo eterno, que se impondrá en el juicio final a los pecadores, a los egoístas y egocéntricos, que no tuvieran caridad (Mt 25,46; cf. 2 Pe 2,9).
E. M. N.
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