Abismo
En la otra vida, entre los buenos (el pobre Lázaro) y los malos (el rico sin piedad) hay un gran abismo, imposible de salvar (Lc 16,26). A veces tiene la significación de océano o de mar (Gén 1,2; Lc 8,31; 2 Cor 11,12). Adquiere, por fin, una significación teológica, como morada de los muertos (Rom 10,7) y de los demonios (Lc 8,31; Ap 20,1).
E.M.N.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.