Reforma gregoriana
la refoma de la Iglesia, que Gregorio VII (1073-1085) llevó a cabo, se caracterizó no sólo por la denuncia de los vicios que asolaban la Iglesia de su tiempo, sino por el pragmatismo con que puso en marcha las medidas contra la simonía, la falta de observancia del celibato en los clérigos, las investiduras de los príncipes seculares, que tuvo su momento más álgido en el enfrentamiento con Enrique IV (1190-1197).
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