León II (17 agosto 682 - 3 julio 683)
Este siciliano fue probablemente elegido en enero del 681, pero tuvo que esperar dieciocho meses para ser consagrado ya que Constantino IV había dispuesto que fuese el emperador y no el exarca quien otorgase la confirmación. Llegaron las cartas de León II a Constantinopla cuando aún no habían concluido las sesiones del concilio; deliberadamente Constantino retrasó su respuesta para poder incluir las actas que, como anotamos, incluían una condena de Honorio. León disminuyó la importancia de la famosa carta del papa diciendo que, a lo sumo, podía hablarse de una falta personal de energía de la que se aprovecharon los herejes, pero no sólo confirmó las actas, sino que dispuso que en adelante los pontífices, antes de tomar posesión, debían prestar juramento de repudio a la «Fórmula de Honorio». Quedó restablecida la presencia de un apocrisiario en Constantinopla y, como muestra de cordialidad, fueion rebajadas las tasas imperiales que pesaban sobre las rentas del Patrimonium en Sicilia y Calabria.
Conocemos bien la posición del papa por las cartas que envió al emperador y también al arzobispo de Toledo: el caso Honorio se reducía a una simple negligencia personal. San Julián recibió la que iba destinada a su antecesor en la sede toledana, ya fallecido, y dispuso que las actas del Concilio de Constantinopla fuesen examinadas al mismo tiempo que un documento redactado por él mismo, Apologeticum fidei, para asegurar la ortodoxia de la Iglesia española. La doctrina conciliar fue aceptada en España sin que se hiciera ninguna referencia al caso de Honorio. También los obispos italianos suscribieron el concilio y Constantino revocó con cierta solemnidad el decreto de Constante II acerca de la autocefalia de Rávena, permitiendo de este modo al pontífice ejercer su autoridad sobre todas las sedes de la península.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.