Jerónimos
a finales del siglo XIV aparecieron estos religiosos con el nombre de frailes o ermitaños de San Jerónimo. Gregorio XI (1370-1378) confirmó esta orden, que seguirá la regla de san Agustín, y les indicará también el hábito que deberán vestir. Se extendieron sobre todo por Castilla, León y Portugal.
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