Deodato (Adeodato) I, san (19 octubre 615 - 8 noviembre 618)
Hacía mucho tiempo que un presbítero no era elegido. Nacido en Roma e hijo del subdiácono Esteban, era de edad avanzada y tenía tras de sí una larga trayectoria de servicios como sacerdote. Su elección era el resultado final de una querella entre dos bandos: el gregoriano, inclinado a preservar la influencia monástica, y el del clero romano, que consiguió la victoria. De golpe ordenó catorce presbíteros y estableció un oficio vespertino, paralelo del matutino, a fin de darles una función. Aparte de esta política tendente a convertir el presbiterado en un elemento dominante, no se conocen otros detalles de su pontificado, que coincide con una época dura. Roma seguía formando parte del Imperio bizantino; las tropas de la guarnición se amotinaron por falta de pagas e incrementaron el bandidaje que ya abundaba. En su testamento, Deodato legó a cada clérigo romano un estipendio a fin de que pidiese a Dios por la salvación de su alma.
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