Benedicto V (22 mayo - 23 junio 964)
La superposición de pontificados constituye un problema para los historiadores que, incapaces de llegar a una conclusión jurídica indudable, optan por situar a los tres, Juan, León y Benedicto, entre los legítimos sucesores de san Pedro. Benedicto V, romano de origen y de nacimiento, es descrito como una persona piadosa, ejemplar y culta, como demuestra el calificativo de grammaticus con el que se le conoce. Parece que no tomó parte en los disturbios del 963 y 964, de modo que su elección puede interpretarse como un deseo de presentar al emperador un hombre sin sospecha. Cuando Otón bloqueó la ciudad, privándola de alimentos, los romanos decidieron entregarlo. Fue llevado ante el sínodo para ser juzgado. Otón se conformó con rebajarle al nivel de diácono y con enviarle a Hamburgo bajo la custodia del obispo Adaldag. Allí murió el 4 de julio del 966 siendo su vida ejemplar. Otón III dispondría el año 988 que sus restos fuesen trasladados a Roma.
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