Adriano III, san (17 mayo 884 - septiembre 885)
Hijo de Benedicto, había nacido en Roma y llegó al pontificado en circunstancias extraordinariamente difíciles, de hambre y luchas internas. Había calles por donde el papa no se atrevía a transitar. Parece que trataba de reivindicar la memoria de Juan VIII, pues aplicó el terrible castigo de la ceguera a uno de los enemigos desterrados por aquel papa, Jorge del Aventino. Buscando la paz con Oriente, comunicó a Focio su elección. Carlos el Gordo, que pretendía aprovechar una transitoria mejoría en la situación interior de sus dominios para legitimar a su hijo bastardo Bernardo, invitó al papa a acudir a la Dieta, en Worms, y Adriano aceptó, encomendando el gobierno de Roma en su ausencia al enviado imperial, Juan, obispo de Pavía. Seguramente el papa esperaba con aquel viaje convencer al emperador de la necesidad de restablecer los esquemas políticos romanos de la época de Luis II. Pero no alcanzó su destino; murió cerca de Módena y fue enterrado en la abadía de Nonantula.
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