VESTIDURAS
En el lenguaje bíblico las vestiduras están muy ligadas a la persona; en cierto sentido manifiestan su interioridad. De ahí numerosas expresiones muy fáciles de entender. Estar vestido = estar preparado, o en condiciones de realizar alguna cosa. Estar desnudo es estar sin las debidas condiciones, no practicar el bien y, en esta situación, estar como transparente delante de Dios, “estar en paños menores”, diríamos hoy. Vestiduras blancas significa alegría. Ver COLORES
Lavar las vestiduras es colocarse en las debidas condiciones. Rasgar las vestiduras significa perder la alegría, la paz; es señal de luto o de indignación. Vestirse, con vestiduras de piel o cuero significa llevar vida austera. Ver SACO
Hay vestiduras de penitencia, luto, júbilo; hay vestiduras propias de ciertas funciones, como las vestiduras sacerdotales para el culto. Uno de los gestos de alianza es el cambio de vestiduras entre los dos aliados. El AT prohíbe usar vestidos propios del otro sexo (Dt 22, 5).
No por cuestión de decencia los vestidos largos de los hombres tenían pocos centímetros menos que los de las mujeres, sino para diferenciar a los israelitas de los cananeos, que usaban semejante cambio de vestiduras en algunos cultos. La persona puede “revestirse” de gloria, de fuerza, de justicia, de majestad; y cuando el novio extiende la orla de su manto sobre la novia (Dt 23, 1; Rut 3, 9), es como si la estuviera cubriendo con su propia GLORIA.
El cristiano está invitado a revestirse de Cristo.
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