SIERVO
Como su opuesto, SEÑOR, puede tener distintos significados. Se refiere al asalariado y a los esclavos de distintas categorías. Puede ser expresión de cortesía, para decir que alguien se pone a disposición de otro (como solemos decir
“su humilde servidor”).
Siervo era también llamado el funcionario de confianza del rey (como decimos ahora “servidor” público); por eso, pasó a ser título que se le da a gente respetada de manera especial. Así se comprende el elogio que la Biblia hace de algunas personalidades, llamándolas siervos de Dios. Más significativo todavía es llamar así a todo el pueblo israelita. De hecho, Israel fue liberado de la servidumbre para poder dedicarse enteramente al servicio de Dios, ser de su plena confianza, vivir la ALIANZA.
En Isaías (capítulos 42. 49. 50. 53) aparecen cuatro cánticos extraordinarios de una persona misteriosa, llamada Siervo de Yahvé. ¿Quién será este Siervo? ¿Un símbolo del pueblo israelita en general? ¿Una persona muy especial? Sea como sea, en la descripción de ese Siervo del Señor la comunidad cristiana reconoció los rasgos de Jesús, Siervo de Dios y nuestro Señor y Redentor. A la luz de todo eso, será fácil sentir la profundidad de expresiones del NT en donde alguien (como San Pablo) se dice siervo de Jesucristo o que describe algún servicio asumido en bien de la comunidad. Además, este es el sentido de las palabras ministro (de origen latino) y diácono (de origen griego) servidor.
Ver CORDERO.
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