REENCARNACIÓN
Ha venido de Oriente. La creencia en la reencarnación se funda en la retribución o la sanción de la honradez de la vida terrestre (ley del Karma). Renacerán bien sobre todo socialmente los que hayan hecho buenas acciones; los otros, reencarnados en las clases pobres, deberán expiar las faltas cometidas en las vidas anteriores.
El alma, o principio espiritual, continúa reencarnándose hasta que llegue a la salvación. Esta sucede cuando el principio espiritual ha comprendido la ignorancia, el error, la ilusión que le llevaban una y otra vez a asociarse a su cuerpo. Será entonces cuando pueda refugiarse en una eternidad bienaventurada llamada Nirvana.
Esta doctrina tiene mucho éxito ahora en Occidente. La Nueva Era (New Age) ha adoptado esta creencia y afirma que la vida será mejor. Se puede ver en ella una gran angustia al contemplar que su vida se decide de una vez en una aspiración a la felicidad.
Esta doctrina se opone a la revelación cristiana que hace de cada ser una criatura única (cuerpo, alma y espíritu)
Se opone también al hecho de que no morimos nada más que una sola vez, y que la muerte ha sido vencida por la resurrección de Jesús, mediante la cual accedemos a la vida eterna.
Sobre el punto central de la muerte, Buda y Jesucristo se oponen frontalmente. La ley del Karma habla de sanción, el Evangelio habla de misericordia. La fe en la resurrección ofrece una esperanza mucho más viva que la fe en la reencarnación
REINO DE DIOS / DE LOS CIELOS.
En todas partes los poderosos dominan y los pequeños gimen. Por eso, los israelitas anhelaban una sociedad y orden justos. Lucharon por esa causa. Esperaban en la ayuda de Dios. Jesús predicó y comenzó en la tierra ese NUEVO orden, el Reino de Dios; nos dejó la misión de trabajar por Él y la certeza de que un día el Reino de Dios será realidad completa, definitiva.
Ver CIELO, POBRE.
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