HISTORIA DEL NUEVO TESTAMENTO
El período de los orígenes cristianos es mucho más breve que el del AT. Abraza el primer siglo de nuestra era, o algo más. La situación política de PALESTINA era compleja. A pesar de unas cuantas libertades, Roma era la que mandaba en el país. Pero lo hacía de modo diversificado, según cada región para dominar conviene dividir. El siguiente cuadro da una idea de esa diversidad.
A más de la desunión política, había una fuerte diferenciación entre las clases sociales y aun dentro de ellas mismas. Los grandes luchaban para tener más poder y prestigio. Muchos pequeños, preocupados por sobrevivir, oprimían a sus compañeros. Divisiones, lucha por el poder, burocracia y formalismo contaminaban también la vida religiosa. Los marginados eran aplastados por normas y prácticas discriminatorias... en nombre de Dios.
Pero, principalmente entre los POBRES, había gente que conservaba vivo el judaísmo auténtico. Esperaba la salvación trabajando y rezando por ella. Entre estos, se distinguió JESUS de Nazaret. Vivió en la línea de los antiguos profetas israelitas, pero con una profundidad que ninguno de ellos alcanzó. Animado por el ESPIRITU DE DIOS, hizo de su vida una oferta al Padre; por eso, jamás buscó poder o seguridad humanos. Era sencillo y pobre, servidor de Dios y de los hombres, pero de una impresionante libertad ante todos los esquemas humanos. Relativizó aun lo que había de más respetado en su religión, la LEY y el TEMPLO. Obraba y hablaba con autoridad nunca vistas. Inauguró en la sociedad humana un nuevo modo de ser y de vivir, el REINO DE DIOS. Para implantarlo confió en los pequeños, marginados, sufridos. Los poderosos lo mataron en una cruz; pero no lograron eliminarlo. Al contrario después de su muerte, por todas partes se multiplicaron comunidades de gente que lo seguía. Ellos proclamaban con alegría la RESURRECCION de Jesús el es Cristo, el Hijo de Dios, y está vivo entre nosotros.
Hasta el año 70 d.C., más o menos, no hubo un corte nítido entre los seguidores de Jesucristo y el judaísmo. La Iglesia primitiva era, dentro de la religión judía, un movimiento profético que trataba de ir a lo esencial. Tenía una propuesta para los sectores socio-político, económico e ideológico; pero también para la vida personal. Poco a poco quedó claro que se trataba de una nueva propuesta religiosa. El cristianismo terminó separándose del judaísmo. Siguió un largo período de rivalidades, polémicas y persecuciones de los judíos, que solamente ahora parece estar llegando a su fin.
En aquel primer siglo, el movimiento cristiano se extendió rápidamente por todas las regiones cercanas al Mar Mediterráneo. Como consecuencia, la Iglesia primitiva se vio de repente ante situaciones muy diferenciadas zona rural de Palestina (Galilea y Samaría), ambiente urbano palestino (Jerusalén) y helenístico-romano. Cada ambiente dio su contribución, pero también tuvo sus desafíos. A más de las dificultades de la confrontación con otros grupos (judíos y paganos) fueron surgiendo divergencias dentro de la misma Iglesia.
Dentro de este escenario complejo es en donde debe verse la lenta formación de los libros que vinieron a constituir el Nuevo TESTAMENTO
En esta formación conviene distinguir tres momentos:
1. En el comienzo, Jesús „ su obra y palabra, muerte y resurrección.
2. La Iglesia primitiva tratando de ser fiel a Jesús: comunidades dinámicas, misioneras, pero no exentas de defectos. Los fieles de esas comunidades escuchaban la predicación apostólica, reflexionaban sobre ella, la vivían día por día y celebraban su fe principalmente.
3. En las comunidades y al servicio de ellas fueron surgiendo, poco a poco, los escritos que constituirán el NT.
Primero, Cartas, principalmente de San Pablo.
Después, a través de varias redacciones, los Evangelios según Marcos, Mateo y Lucas y los Hechos de los Apóstoles.
Luego, los otros escritos del NT.
Al final del siglo ya la Iglesia había crecido mucho. Tuvo que diversificar servicios y poderes; organizar creencias, costumbres, instituciones. Así empezó a perder la sencillez de los orígenes y a buscar maneras de ser fiel a Jesucristo en las nuevas situaciones. Es un desafío que sigue aún hoy.
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