FUEGO
Frecuentemente tiene valor simbólico: es manifestación de la presencia de Dios (Ex 3, 2; 2 R 2, 11), de su juicio (Mt 3, 10) o del castigo del mal (Núm 11, 3; 2 R 1, 9-16; Mt 13, 40 ss; Sant 5, 2-4)
Ver INFIERNO
A veces representa la prueba purificadora, a semejanza del fuego que purifica el oro o la plata. Y, naturalmente, hay el fuego del amor (Lc 12, 49). Fuego de Dios (del cielo) es el rayo (Jn 1, 16; 2 R 1, 9-14).
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