Tradición
Existe un fenómeno amplio que recoge en unidad orgánica las palabras, los gestos, los comportamientos espirituales, las intervenciones dogmáticas y pastorales con las que toda la comunidad cristiana, asistida (aunque ya no inspirada, como ocurría con los profetas y los apóstoles) por el Espíritu Santo, y en la escucha constante de la enseñanza de los apóstoles, partiendo de la Escritura y valiéndose de los distintos ministerios —entre ellos destaca el magisterio jerárquico— acoge a lo largo de los siglos la Palabra de Dios, la palabra de la cruz, la palabra profética y apostólica oral y escrita, la actualiza, ora con ella, la defiende de las falsas interpretaciones, la mantiene viva y eficaz dentro de las situaciones humanas que se van sucediendo, la proclama y la hace presente en cada época. Este fenómeno complejo —difícil de definir en su conjunto—, esta matriz siempre viva, es la llamada Tradición. La Tradición designa el contexto vital en el que la Palabra de Dios es transmitida de una generación cristiana a otra. Y es precisamente este contexto vital el que ayuda a cada creyente y a las distintas comunidades a acercarse a la Sagrada Escritura de forma que, por un lado, esté libre de errores y deformaciones y, por el otro, sea rico,41 fecundo, sonoro, capaz de sugerir los caminos concretos mediante los cuales Jesús, Palabra viva de Dios, a través de la eucaristía, la Biblia y la predicación de la Iglesia, hace que cada hombre se convierta en Palabra de Dios —kerigma— para su entorno y para su época.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.