Pascua judía
¿Qué es exactamente la pascua? Es una fiesta familiar: algo muy sencillo que se opone a la dramática situación de la amargura y pesadez del trabajo. Es un banquete celebrado en familia, en el que se come como en los días de fiesta. Todo se prepara con esmero. Es un momento en el que se olvidan todas las preocupaciones. Es un banquete cuyas ceremonias se tienen que observar como algo sagrado; pero todo se realiza en el seno de la familia, en una gran intimidad y sencillez. ¿Qué significa concretamente, para el judío de todos los tiempos, esta fiesta? Significa dejar a un lado las preocupaciones, las tensiones de la vida, y vivir un momento de liberación ideal y real de todo lo que es el esfuerzo cotidiano. En la celebración de la pascua pervive, sobre todo, el recuerdo de los momentos de persecución y dificultad. Estos momentos están presentes, pero no oprimen el espíritu. La pascua se vive como una pausa en la historia. Cuando Israel celebra la primera pascua, no ha salido aún de Egipto y está todavía bajo la amenaza de la opresión y, sin embargo, ya está viviendo un momento de liberación. Puestas a un lado las preocupaciones, y a pesar de la hostilidad del mundo que le rodea, celebra esta victoria sobre las angustias de la vida, en la confianza de que Dios es el libertador. Es una celebración religiosa, en la que se proclama la fuerza victoriosa de Dios a pesar de las circunstancias adversas, y por tanto se vive ya realmente la liberación. Con la celebración, ésta se hace presente. El israelita, al celebrar la pascua, recuerda siempre: «Dios nos está liberando ahora, éste es e! momento de nuestra salvación».
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