Ley
¿Qué representa y qué significa la ley en el lenguaje bíblico? Materialmente puede indicar el contenido general del Antiguo Testamento, las Escrituras de los judíos. Por ejemplo, Jesús dice: «¿No está escrito en vuestra ley: Yo os digo: vosotros sois dioses?». La expresión es del salmo 82; por tanto, a pesar de que los Salmos no pertenecen al Pentateuco, también se llaman ley. Sin embargo, la «ley» indica, por lo general (y precisamente en el texto de Lucas), los cinco primeros libros de la Biblia —es decir, la Torah, la enseñanza, la doctrina— o cualquiera de ellos. Concretamente, en nuestro contexto, la ley se refiere a los libros del Éxodo y del Levítico. Dicho de manera más sencilla, y prescindiendo por tanto de los libros, «ley» significa la revelación que Dios comunica a Israel, para ajustar su conducta a Dios (éste es el sentido más profundo de la palabra Torah); la ley, entendida así, nunca se puede separar de Dios. Al respecto, Xavier Léon Dufour, en su Diccionario Neotestamentario, para definir la ley en su necesaria relación con Dios, emplea casi un juego de palabras: «Si el decálogo no se convierte en diálogo, no es más que un simple catálogo».
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