vivienda
1. f. Morada, habitación. 2. Manera de vivir. 3. Las cavernas troglodíticas que utilizó el hombre prehistórico, principalmente en invierno, son las más antiguas viviendas conocidas. Los germanos las cavaban en el suelo y luego las cubrían con estiércol. También se han utilizado como viviendas chozas formadas con estacas o ramas, cubiertas con césped. Las construcciones en los lagos de Suiza, denominadas palafitos, al igual que las levantadas sobre estacas en tierra, representan un principio de urbanización. En lugares donde escaseaba o faltaba totalmente la madera, y por el contrario, abundaban las piedras, se construían chozas de mampuestos: las paredes eran de enorme espesor. La forma primitiva de vivienda fue la circular; a ella siguió, en Egipto, la rectangular y luego la poligonal. Las casas egipcias solían ser de dos o tres tipos de planta y tenían un patio o corredor central. Las habitaciones de las casas árabes reciben la luz solamente por la puerta; las fachadas carecen de ventanas al exterior. La arquitectura civil de los persas se reduce a palacios imperiales. Los señores prehelénicos habitaban en colinas fortificadas; la plebe vivía en ciudades urbanizadas. En la casa griega las diferentes partes se abrían siempre a un patio. Las cámaras eran pequeñísimas; seguramente los antiguos atenienses dormían en las terrazas, como los de hoy, la mayor parte del año. La casa romana, primitivamente etrusca, se modificó no sólo por la influencia griega sino también a consecuencia del gusto por el bienestar y el lujo. El peristilo de la casa romana, reservado a la intimidad, era suntuoso. Los romanos tenían una cámara para cada uso; existía la de dormir, la de vestirse, etc. La edad media aporta a la cámara nuevos elementos; la vidriera y la chimenea. La habitación no sufre modificaciones importantes durante el primer Renacimiento, pero luego aparece una innovación fundamental; el uso de puertas y ventanas de dos hojas. En cuanto a la vivienda moderna puede decirse que la misma nace con las construcciones del siglo XVIII. En la actualidad apenas hay pueblo en el mundo sin ninguna clase de vivienda; todos sienten la necesidad de ella, por lo menos para albergarse de noche.
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