Venezuela, República Bolivariana de
Estado del extremo noreste de América del Sur; 916.445 km². 27.529.856 hab. (2007 est.). Lengua oficial: español. Unidad monetaria: bolívar. Capital: Caracas. Geografía física y económica. Fisiográficamente, se distingue en el O y NO el ramal más oriental de los Andes; en el SE destacan los macizos pertenecientes al antiguo escudo guayano brasileño, y entre estas tierras altas, un corredor de tierras bajas, los Llanos; culmina al E con el delta que forma el río Orinoco. Ubicada en la zona intertropical, presenta cuatro tipos climáticos generales: de selva tropical lluviosa, en el S; tropical de sabana, en el centro y NO; tropical semiárido, en las costas, y tropical de altura en las tierras altas. La población se concentra en el 80% en el N (20% del territorio), y es predominantemente urbana (83,6%). La economía descansa fundamentalmente en la riqueza petrolífera. Sólo se cultiva el 4,3% del territorio: café, cacao, caña de azúcar y algodón. Yacimientos de diamantes, oro, fosfatos, amianto y carbón. Cabe destacar las industrias derivadas del petróleo (refinerías y plantas petroquímicas); además, industrias textiles, del tabaco, de neumáticos, cervecera. Historia. Cristóbal Colón arribó a las costas venezolanas durante su tercer viaje (1498), y sucesivamente lo hicieron Pedro Alonso Niño, Cristóbal Guerra, Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio. En 1567 Diego de Losada fundó Caracas, que recibió la capitalidad del territorio en 1578. En 1731, Caracas fue designada Capitanía General, a la que en 1777 se agregaron las provincias de Cumaná, Maracaibo y Guayana, y las islas de Trinidad y Margarita. En el siglo XVIII, la independencia de EE.UU., la expansión de las ideas liberales provenientes de Europa, la existencia de una elite criolla ilustrada y los intereses económicos de los residentes en el territorio perjudicados por los monopolios españoles, crearon las condiciones para el proceso independentista, que tuvo en los intentos de Manuel Gual y José María España (1797) y de Francisco de Miranda (1806), precedentes que contribuirían a institucionalizar la Junta Suprema (1808). El 19 de abril de 1810, un movimiento incruento depuso al capitán general Vicente de Emparán, rompió con el Consejo de Regencia española y promulgó leyes que, de hecho, configuraban la independencia, que fue proclamada el 5 de julio de 1811. Tras el Congreso de Angostura y la unión de Nueva Granada y Venezuela en el nuevo Estado de Colombia, una serie de victorias de Bolívar, especialmente las de Boyacá (1819) y Carabobo (1821), le permitió expulsar definitivamente a los españoles del país. Concluida la lucha, la unión con Colombia se mostró cada vez más precaria, y a partir de 1826 Páez estuvo en rebeldía contra el gobierno de Bogotá. En 1830 se consumó la separación. Bolívar había muerto poco antes y Páez fue nombrado presidente de la República (1830-1835 y 1839-1843). Hasta 1848 el gobierno del país estuvo en manos de la llamada oligarquía conservadora, representada por Páez, Vargas y Soublette. La crisis económico-social propició la formación de una vigorosa oposición, aglutinada en el partido liberal (fundado en 1840). En las elecciones de 1847 venció, el general José Tadeo Monagas, quien cedió el poder a su hermano José Gregorio (1851-55), el cual abolió definitivamente la esclavitud. De nuevo en el poder José Tadeo (1855), la familia fue erradicada de la presidencia por el movimiento del general Julián Castro (1858). La reorganización del Estado provocó el estallido de la guerra civil entre los federalistas, que acaudillados por Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón se alzaron en Coro (1859) y los centralistas. El Tratado de Coche (1863) puso fin a la contienda con el triunfo federal, y ascendió a la presidencia Falcón (1863-1868). Sin embargo, el desorden administrativo y los localismos propiciaron nuevos brotes de violencia y la reaparición de los Monagas con la Revolución Azul (1868). José Tadeo Monagas gobernó en 1868 y José Ruperto Monagas en 1868-1870. En esta situación, el letrado y general liberal Antonio Guzmán Blanco encabezó un poderoso movimiento armado y tomó el poder en Caracas (1870). Guzmán ejerció el poder hasta 1888 (exceptuando el período reaccionario de F. Linares Alcántara, (1877-1878), directamente o por personas interpuestas (Joaquín Crespo, 1884-1886). La crisis de los partidos tradicionales culminó con el golpe de Cipriano Castro en 1899, quien gobernó hasta 1908. Ese mismo año el vicepresidente Juan Vicente Gómez se hizo con el poder, gobernando dictatorialmente hasta su muerte (1935), y aniquilando toda oposición política. La década de 1920, conocida como “década del petróleo”, condicionó gran parte de la economía nacional. A Gómez le sustituyó el general Eleazar López (1935-1941), quien inició un despegue económico y social que cambió la fisonomía de Venezuela. Su sucesor, Isaías Medina Angarita (1941-1945), fue derrocado por un movimiento cívico-militar y una Junta de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt, dirigente de Acción Democrática. Un nuevo levantamiento militar llevó al poder a Carlos Delgado Chalbaud (1948-1850), al que sucedieron Germán Suárez Flamerich (1950-1952) y Marcos Pérez Jiménez, dictador hasta 1958. Restablecidas las libertades democráticas, ocupó la presidencia Rómulo Betancourt (1959-1964), quien tuvo que afrontar la proliferación de guerrillas pro-castristas. A Betancourt le sucedió Raúl Leoni (1964-1968), de Acción Democrática, y a éste, Rafael Caldera, del COPEI (1968-1974). De nuevo Acción Democrática accedió al poder con Carlos Andrés Pérez (1974-1979). En las elecciones de 1978 venció el candidato del COPEI, Luis Herrera Campins, en las de 1983 Jaime Lusinchi, de Acción Democrática, y en las de 1988 de nuevo C. A. Pérez, al que la Corte Suprema suspendió en sus funciones por acusaciones de corrupción, en mayo de 1993. En diciembre del mismo año, Rafael Caldera venció en las elecciones presidenciales, al frente de una agrupación electoral escindida del COPEI. Caldera tomó posesión el 2 de febrero de 1994, para un período que debía concluir a los cinco años. Mientras, Pérez, anunció su intención de regresar a la actividad política, lo cual se plasmó en marzo de 1997 con su fundación de un nuevo partido, el Movimiento de Apertura y Participación Nacional. Las elecciones legislativas fueron el preludio de las presidenciales, celebradas en diciembre. El vencedor fue Hugo Chávez, el oficial que encabezó la intentona golpista de 1992, quien supo aglutinar a un amplio sector de la población descontento con el sistema político vigente, caracterizado por la alternancia de los dos partidos tradicionales, la creciente corrupción y la crítica situación económica. El presidente electo, que se posesionó del cargo en febrero de 1999, tuvo como prioridad la disolución del Congreso y la convocatoria de una Asamblea Constituyente que procediera a dotar al país de una nueva ley fundamental. El constitucionalismo venezolano quedó modificado con la nueva Constitución impulsada por Chávez, aprobada por la Asamblea y ratificada por medio del referéndum que tuvo lugar el 15 de diciembre de 1999, con el 71,9% de los votos emitidos. La Constitución no sólo cambió el nombre del país (que pasó a llamarse República Bolivariana de Venezuela) sino que reforzó el poder presidencial, entre otras medidas significativas, como el mayor control estatal de la actividad económica o el de los medios de comunicación. El 30 de julio de 2000, en virtud del nuevo orden constitucional, se celebraron elecciones presidenciales y legislativas, cuyos resultados supusieron, respectivamente, la reelección de Chávez (que logró más del 55% de los votos emitidos) y la victoria por mayoría absoluta de su coalición, el Polo Patriótico. Chávez juró su cargo el 19 de agosto siguiente y anunció su decisión de afrontar una profunda transformación de las estructuras económicas y sociales del país. En noviembre de 2001, su gobierno aprobó 49 decretos-ley de carácter económico, que generaron fuertes protestas por parte del sector empresarial. Éste consideró antidemocrática la actitud presidencial, y anticonstitucional dicho paquete legislativo. En Venezuela se presentó un intento de golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, entre el 11 y el 14 de abril de 2002. Las reformas realizadas por éste, hicieron que varios sectores venezolanos comenzaran a mostrar su inconformismo con el Presidente. Las fuerzas armadas y los sectores de la población, defensores del Presidente, protagonizaron disturbios con los manifestantes, resultando una veintena de muertos y centenares de heridos. Para controlar la situación, el Presidente clausuró a los principales medios impresos y televisivos del país, pero algunos comandantes de guarniciones militares se rebelaron. Chávez salió de Caracas al anochecer. El empresario Pedro Carmona ocupó por unas horas la presidencia, pero fuerzas leales a Chávez se impusieron al retomar el control de Caracas y facilitar el regreso de éste al Palacio de Miraflores. Otra huelga se llevó a cabo en diciembre de 2002, convocada por el sector privado. El paro se prolongó durante varios meses y Chávez se vio en la obligación de intervenir las empresas para asegurar la productividad del país. Sin embargo, la economía decreció en cerca del 35%; aún así, y a pesar de los intentos de países amigos y de la OEA, Hugo Chávez se mantuvo firme en el poder gracias al apoyo de una buena parte de la población. La oposición logró reunir, en junio de 2004, las firmas necesarias para convocar a un referendo revocatorio, con el cual los venezolanos decidirían la continuidad de Hugo Chávez como Presidente. El referendo se realizó el 15 de agosto, y no estuvo exento de críticas por parte de los opositores. Los escrutinios arrojaron el 58% de los votos a favor de Chávez. Los observadores internacionales, como la OEA y el Centro Jimmy Carter, avalaron el triunfo y países como EE.UU, con el cual el Presidente venezolano ha tenido roces diplomáticos, aceptaron el triunfo dos días después. Chávez invitó a la oposición a establecer una oposición democrática para alcanzar la estabilidad nacional. En marzo de 2006, la Asamblea Nacional aprobó la reforma de la Ley de Bandera, Escudo, e Himno nacional promovida por Chávez; como consecuencia de ello, Venezuela adoptó una nueva bandera con ocho estrellas, mientras que el escudo incorporaba el arco y flecha indígenas y el machete campesino, y se alteraba la disposición del caballo del cuartel inferior. En abril de ese año, Venezuela, Bolivia y Cuba signaron el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) en el marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), iniciativa de Chávez para contrarrestar el influjo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsada desde Washington. Poco después, en julio, Venezuela firmó el protocolo de su adhesión al Mercosur. En las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006 fue reelegido como Presidente. Chávez asume el 10 de enero de 2007 como Presidente reelecto del país para el período 2007-2013, anunciando ante la Asamblea Nacional que llevará a Venezuela hacía el “Socialismo del siglo XXI”. Nacionalizó la mayor empresa telefónica del país y su filial de telefonía celular hasta ese momento controladas por una empresa norteamericana, también nacionalizó la Electricidad de Caracas (EDC), empresa privada que surte de electricidad a la capital, al comprar el 92,98% de las acciones de la compañía, a través de una Oferta Pública. Durante la gestión de Hugo Chávez muchas obras de infraestructura paralizadas se reactivaron, se retomaron viejos proyectos y se estimuló el desarrollo de nuevos programas masivos de infraestructura. Ha implantado una política de programas sociales, muy activo y que desde el 2003 son llamados “misiones”, las más publicitadas son las educativas, la médico-asistencial para las zonas más deprimidas del país y las que incentivan la producción de bienes y servicios por parte de las sociedades organizadas conocidas como “Consejos Comunales”. Políticas tales como la venta de petróleo en condiciones de pago preferenciales le han valido adhesiones en varios de los países del hemisferio. A finales del 2007, las relaciones diplomáticas de Venezuela con Colombia y España se ven afectadas por dos incidentes separados, relacionados con el Acuerdo Humanitario y la XVII Cumbre Iberoamericana respectivamente. Las relaciones con el gobierno de la República de Colombia presentaron momentos de excepcional tensión e intercambio de reconvenciones entre cancillerías, tras haberlo invitado la Senadora Piedad Córdoba para mediar y lograr un acuerdo entre el gobierno colombiano y las FARC, en donde se buscaba la liberación de secuestrados en poder de esta guerrilla y la reintegración de guerrilleros presos a la vida civil. En noviembre de 2007 el gobierno colombiano decidió terminar con la mediación de Chávez y Córdoba. Chávez argumentó haber perdido la confianza en Uribe y descartó seguir manteniendo relaciones con el país vecino mientras este último fuera presidente de Colombia. En diciembre de 2007 la guerrilla de las FARC anunció la pronta liberación de tres secuestrados como desagravio al presidente Chávez, (Operación Emmanuel). En enero de 2008, Chávez pidió excluir a las FARC de la lista de terroristas de la Unión Europea y de Estados Unidos. Tal medida no recibió acogimiento ni en Colombia, ni en Estados Unidos, la Unión Europea, Ecuador o Argentina. Posteriormente propuso considerar como fuerza beligerante a las FARC y aplicarle los Protocolos de Ginebra. El 25 de enero Chávez acusó al Gobierno de Colombia de estar fraguando una provocación bélica contra Venezuela, por orden de Estados Unidos. Calificó severamente al Presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez y ordenó reforzar militarmente la presencia en la frontera con Colombia. El 1º de marzo, tras un exitoso operativo militar, las fuerzas colombianas eliminaron a jefes terroristas de las FARC en suelo ecuatoriano. El presidente venezolano hizo declaraciones dejando claro que Colombia se abstuviera de hacer lo mismo en suelo venezolano. El 2 de marzo, ordenó al Ministro de Defensa de Venezuela el envío de 10 batallones, equipos de tierra, aire y mar hacia la frontera de Colombia. Esta crisis diplomática se superó el 6 de marzo durante la Cumbre del Grupo de Río realizada en República Dominicana. Arte y literatura. Aunque sus inicios se remontan a la época colonial, fue durante la emancipación cuando surgió la figura más importante del humanismo y la poesía nacional, Andrés Bello, que dio lo mejor de su obra en tierras chilenas, desde 1829 a 1865. La conciencia de una estética romántica despuntó hacia 1834 con Rafael Agostini, Antonio Ros de Olano, etc., y alcanzó su madurez hacia 1870 con los dos poetas de excepcional relieve: Juan Antonio Pérez Bonalde y José Ramón Yépez. En prosa, todavía apegada al costumbrismo, destacó Nicanor Bolet Peraza. El realismo fue una mezcla de romanticismo y regionalismo, y con José Gil Fortoul, en su novela Julián (1888), aparece el primer intento de renovación de la narrativa venezolana. El movimiento siguiente, el modernismo significó en sus tres vertientes decadentista, cosmopolita y criollista o regionalista el fin del romanticismo. En la lírica modernista des-tacó Andrés Mata; en la novela, M. Díaz Rodríguez, y en el ensayo, Rufino Blanco Fombona. El siglo XX se inició con un grupo de narradores de gran peso, con Rómulo Gallegos como principal figura. Mientras, dos escritores dominaban la narrativa: Julio Garmendia y Enrique Bernardo Núñez, a cuyo lado, aunque posterior, habría que poner a Teresa de la Parra. La poesía de vanguardia se abrió paso con la obra de Antonio Arráiz y Miguel Otero Silva, al tiempo que en narrativa destacaba Arturo Uslar Pietri. En los años siguientes se suceden otras corrientes literarias, del ultraísmo al surrealismo, que ejercerán notable influencia en las generaciones posteriores. La narrativa social se impuso en los años 40, con una nómina abundante de notables narradores: Óscar Guaramato, Humberto Rivas. La dictadura de Marcos Pérez Jiménez sumergió al país en un silencio que no se rompió hasta 1958.
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