ultrasonido
1. m. Dícese del sonido cuya frecuencia es superior al límite perceptible por el oído humano. 2. Fís. El ultrasonido presenta una frecuencia superior a 20.000 Hz, mientras que las frecuencias inaudibles inferiores a 20 Hz se denominan infrasonido. El ultrasonido se propaga en línea recta, como las ondas hertzianas milimétricas y la radiación infrarroja, que presenta la misma gama de longitudes de onda. Puede formar rayos de alta energía. La velocidad de propagación depende del medio que atraviesa, siendo de 331 m/s en el aire y de 6.400 m/s en el aluminio. El ultrasonido da lugar a fenómenos de difracción en los líquidos, debido a los cambios que produce en el índice de refracción. Las propiedades catalíticas de ciertos cuerpos son aumentadas por estas ondas, que también provocan la desunión de los núcleos celulares en los organismos vivos, la destrucción de hematíes y la paralización de la fermentación. El ultrasonido puede ser producido por medio de generadores piezoeléctricos, por magnetostricción (acción de un campo magnético alternante sobre un material ferromagnético) o por electrosticción (acción de un campo eléctrico alternante sobre un material ferroeléctrico). Las aplicaciones del ultrasonido son muy variadas: control de materiales, determinación de la velocidad de derrame de un líquido, producción de emulsiones, detección submarina (ecosondas y sonares), telecomunicaciones, destrucción de microorganismos, localización de lesiones, tratamiento de neuralgias, destrucción de cálculos renales, holografía, etc. Es característico en algunos animales, tales como los murciélagos, el empleo del ultrasonido, que pueden emitir y captar, para orientarse en la oscuridad y localizar a sus presas.
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