seda
1. f. Hebra sutil que segregan algunos gusanos. 2. Aunque la seda se conocía en China unos 2.600 años a.C., la cría del gusano de seda no se inició en Europa hasta mediados del siglo VI. Los huevos de las orugas fueron llevados a Bizancio por dos monjes bernardos, que los ocultaron en el hueco de sus báculos. A la vez, los monjes divulgaron el secreto de la cría del gusano. Los egipcios y los hebreos no conocían los tejidos de seda y si los romanos los usaban, se debe a que los importaban de la India. En el siglo VIII los árabes propagaron la industria sedera por su vasto imperio. En Andalucía y Sicilia se desarrolló mucho, especialmente en el siglo XII. De dichas regiones se extendió al resto de Europa. Después de haber alcanzado importancia mundial, la producción sedera empezó a decrecer en 1930. Este descenso prosigue sin interrupción, y aunque en él no deja de influir la moda, la causa principal que lo acelera es la imposibilidad de poder competir con las fibras sintéticas, como el rayón, el nailon y otras. 3. Hilo formado con estas hebras. 4. Tela hecha con este hilo. 5. Cerda de ciertos animales, y en especial del jabalí. 6. seda cruda. La que conserva la goma natural. 7. como una seda. frs. fig. y fam. Muy suave al tacto. 8. Apl. a la persona dócil y de suave condición.
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