Portugal, República de
Geog. República atlántica al sur de Europa. Ocupa el 15% de la península Ibérica, al oeste. Si se incluyen las islas de Madeira y Azores, su extensión es de 92.345 km2 . 10.102.022 hab. (estimado 2003). Lengua oficial: portugués. Unidad monetaria: euro. Capital: Lisboa. Geografía física y económica. Portugal se extiende entre los ríos Miño (NO) y Guadiana (SE), con casi 600 km de N a S y 115-215 de E a O. El territorio representa la prolongación en declive de las regiones naturales españolas: al N, cadenas montañosas (1.981 m de altitud máx.) separadas por valles profundos; al S, la llanura del Alemtejo y la sierra de Monchique. En el N las costas son recortadas y el clima húmedo (15ºC de media); al S el litoral es bajo y suave y el clima más seco (18ºC), mediterráneo. El Duero, el Tajo y el Guadiana cruzan el país de E a O. Portugal experimenta un rápido crecimiento demográfico. El bajo nivel de vida fomenta la emigración hacia el norte de Europa. La economía es de tipo predominantemente agrícola, sector que emplea aproximadamente el 28% de la población activa. El norte es rico en bosques de coníferas (la colofonia constituye una décima parte de las exportaciones), castaños y nogales. Abundan las pequeñas propiedades y el ganado vacuno y ovino. El sur latifundista se centra en el cultivo extensivo: trigo y arroz. Los alcornoques proporcionan corcho para la exportación y los olivos, aceite. Hay además almendros, higueras, encinas y algarrobos. El ganado ovino coexiste con el bovino y el porcino. El principal cultivo es la vid, que constituye un quinto de la exportación (son famosos los vinos de Oporto), seguida de los agrios y las hortalizas. La producción de cereales y la cría de ganado no alcanzan a abastecer a toda la población. La deficiente explotación de los recursos se traduce en una industrialización débil, basada en la extracción minera (tungsteno, cobre, uranio, estaño), los tejidos de algodón y lana y en el sector alimenticio. El turismo constituye una fuente importante de divisas. Historia. Habitado por los lusitanos en la Antigüedad, en el año 27 a.C. el país se convirtió en provincia romana (hasta el siglo V). El año 711 marcó el inicio de la dominación árabe. En 1097, Alfonso VI de Castilla entregó a su yerno, el conde Enrique de Borgoña, el condado de Portucale, que en 1139 se transformó en reino independiente. Alfonso I Enríquez reconquistó Lisboa (1147) y llegó al Algarve (1263), marcando así los límites del Portugal actual. Durante su reinado (1279-1325), Dionisio el Trovador impulsó el desarrollo del país, que culminaría en los siglos XV y XVI, cuando la dinastía de los Avís ya se había consolidado. Era la época dorada de la expansión marítima, dirigida a favorecer el comercio. Destacan las expediciones de Juan I y su hijo Enrique el Navegante (1385-1433), las de Juan II (1481-1495) y Manuel I el Afortunado (1495-1521). Los portugueses surcaron el Atlántico hacia el sur, colonizando las costas africanas, brasileñas y de las Indias. El Tratado de Tordesillas (1494) establecía los límites de las zonas de influencia portuguesa y española. En 1580 murió el cardenal-infante Enrique de Avís y la dinastía se extinguió. Felipe II de España reivindicó su derecho al trono por nacimiento (su madre era hija de Manuel de Portugal) frente al sobrino del cardenal. Adquirió la corona (fue reconocido por las cortes de Tomar, ante las que prestó juramento) pero perdió las colonias de Indias, que pasaron a Holanda. A pesar de la unión personal, Felipe II respetó los fueros y libertades portugueses. La separación de España se produjo en 1640 y fue debida a la mala gestión de Felipe VI y su valido, el Conde Duque de Olivares; fue precedida por un levantamiento popular. Los Braganza, aliados de Inglaterra, consiguieron la independencia (Tratado de Lisboa de 1668). Tras 27 años de guerra, Juan IV de Braganza subió al trono. Perdidas ya las colonias africanas y las Indias, Portugal consiguió defender sus posesiones brasileñas. Sin embargo, el Tratado de Merihuen, de 1703, supuso la caída del país bajo el control inglés, interesado en la madera y el oporto. El vasallaje económico no impidió que el marqués de Pombal, ministro de José I, llevara a cabo reformas importantes en el país, inspiradas en el despotismo ilustrado. En 1807, Napoleón invadía Portugal y la familia real huía al Brasil. Tres años más tarde, el país se libraba del férreo control inglés, pero el monarca Juan VI de Braganza no había de regresar hasta 1821. El Brasil se declaró independiente y proclamó rey al infante. Don Pedro (1822) abdicó en favor de su hija María da Gloria, cediéndole sus derechos a la corona portuguesa (1826). Se estableció entonces un régimen constitucional contra el cual luchó Miguel, hijo de Juan VI, desde 1828 hasta 1834, pero nunca llegó a implantarse realmente. A la dictadura de Franco siguieron en 1908 el asesinato del rey Carlos y del príncipe heredero. El rey Manuel II fue expulsado mediante un golpe de Estado, proclamándose la República, marcadamente extremista y anticlerical. La intranquilidad no cesó hasta el golpe del general Carmona (1932), quien nombró a Oliveira Salazar como presidente del gobierno. El régimen autoritario-corporativo sufrió las consecuencias del malestar generado por la colonización; en 1961, la India se anexionó Diu Goa y Damao. Ese mismo año estallaba la guerra en Angola y la agitación se extendió a Guinea y Mozambique. En 1968 Caetano llegaba al poder, sin capacidad de enfrentarse a los problemas internos e internacionales. En abril de 1974, un grupo de militares de rango superior, apoyados por la totalidad de las fuerzas armadas y partidarios del cese de las guerras en las colonias, derrocaron a Caetano, situando a Spínola como presidente. Durante la «revolución de los claveles» (también denominada «la primavera portuguesa») la izquierda se hizo fuerte en el país y en el seno de las Fuerzas Armadas (el llamado «Movimiento de las Fuerzas Armadas»), haciéndose con la dirección política y solucionando la cuestión colonial. La alianza entre socialistas y comunistas abogó por la repartición de los latifundios. El pacto se escindiría pronto: los socialistas de Soares, que reprochaban a los comunistas de Cunhal su propensión al totalitarismo, ganaron las elecciones de abril de 1975, tras las cuales el poder se entregó a los civiles. El general Eanes fue nombrado presidente de la República, y eligió a Soares como primer ministro. Éste abandonó el poder en julio de 1978 y la victoria del centro derecha reflejó el desgaste sufrido. El socialdemócrata Sá Carneiro falleció en 1980 en un accidente de aviación un tanto misterioso, y fue sustituido por Pinto Balseinao. En 1986, Mario Soares gana las elecciones presidenciales y se convierte en el primer presidente civil de Portugal en los últimos 60 años; como primer ministro es nombrado Aníbal Cavaco Silva. Jorge Sampaio es elegido presidente para el período entre el 9 de marzo de 1996 y el 9 de marzo de 2001. En 1999 Portugal entregó a China el territorio de Macao, el cual fue administrado por los portugueses durante 300 años. En 2002 fue elegido presidente José Manuel Durao, con un plan de gobierno encaminado a fortalecer la economía y la integración con el resto de países europeos. Portugal es una de las economías más débiles del continente, pero ha recibido subsidios que le han permitido mejorar el ingreso per cápita. Las últimas elecciones legislativas fueron celebradas el 20 de febrero del 2005, siendo electo José Sócrates como Primer Ministro. El 9 de marzo del 2006 inauguró su mandato electoral como presidente de la República Portuguesa Aníbal Cavaco Silva con la intención de contribuir a la estabilidad política y el despegue económico de Portugal. Arte y literatura. Lisboa tiene un importante número de bibliotecas, como la de la Academia de Ciencias, la Biblioteca de Ayuda, la Nacional y la Militar. Dentro de los estilos pictóricos más representativos se encuentra el arte azulejo, así como también el ilusionismo.
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