oído
1. m. Sentido que permite la percepción de los sonidos. Anat. Órgano de la audición y el equilibrio. Los invertebrados inferiores están desprovistos de órgano auditivo, si bien poseen cierta sensibilidad a las vibraciones difusas. Algunos invertebrados más evolucionados (anélidos, moluscos, etc.) poseen una vesícula auditiva, el otocisto o estatocisto. Los peces tienen oído interno. Los anfibios, los reptiles y los pájaros tienen oído interno y medio, con el tímpano a flor de piel. Los mamíferos poseen un oído similar al del hombre. El oído externo, que se compone del pabellón auditivo y el conducto auditivo externo, describe una doble curva y está cubierto de glándulas ceruminosas. El oído medio está formado por diversas cavidades situadas en el peñasco, que se comunican entre sí: la caja del tímpano, la trompa de Eustaquio y las cavidades mastoideas. La caja del tímpano está separada del exterior por el tímpano, y del interior por la ventana redonda y la ventana oval, cerradas por una membrana. El tímpano es una membrana que transmite las vibraciones al oído interno por medio de tres huesecitos: martillo, yunque y estribo. El oído interno, que está contenido en el laberinto óseo del peñasco, tiene dos partes: el laberinto membranoso, constituido por los canales semicirculares y el vestíbulo, responsable de las funciones del equilibrio, y el caracol o cóclea, que se ocupa de la función auditiva propiamente dicha. El órgano de Corti es el receptor sensorial del oído: contiene las células sensoriales y se prolonga en su extremidad inferior por el nervio coclear, rama del nervio auditivo que llega hasta el lóbulo temporal. Son diversas las enfermedades que pueden afectar al oído externo, al medio (otitis aguda o crónica) y al interno (otospongiosis). La sordera puede originarse en el interior o el exterior. La sordera congénita o de la infancia va acompañada de mutismo. 2. Agujero de la recámara de algunas armas de fuego que la comunica con la carga. 3. fig. y fam. oído al parche. Expr. empleada para llamar la atención sobre algo que se oye o ve. 4. tener oído. Tener aptitud para percibir con exactitud la altura relativa de los sonidos musicales. 5. dar oídos. Dar crédito a lo que se dice o escucharlo con gusto. 6. duro de oído. Dícese del que es algo sordo o carece de aptitudes para la música.
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