núcleo
1. m. Elemento básico al que se añaden otros para formar un todo. 2. Hueso de las frutas. 3. Semilla de los frutos cuya cáscara es leñosa. 4. Biol. Corpúsculo que se encuentra en el citoplasma de las células; es el encargado de transportar la clave genética y de dirigir la síntesis de las proteínas. 5. Geol. Capa más profunda de la esfera terrestre. 6. Anat. Diminuta acumulación de materia gris en un centro nervioso. 7. física nuclear. Zona correspondiente al centro del átomo. La física nuclear se encarga del estudio del núcleo del átomo. El núcleo de un átomo está formado por unas partículas que, en general, se denominan nucleones, y que son los protones y los neutrones. El protón tiene carga positiva y el electrón, negativa; ambas cargas son iguales, aunque la masa del protón es 1.836 veces superior a la del electrón. El neutrón no tiene carga, y su masa es parecida a la del protón. La cantidad de protones y neutrones de un átomo es siempre la misma, y es constante, pero existen átomos que corresponden a un mismo elemento y que sólo se diferencian por el número de neutrones, ya que el de protones y electrones es el mismo; se trata de los isótopos. El núcleo de estos átomos recibe el nombre de nucleido, y para distinguirlo hay que conocer su número atómico, al que se ha dado el nombre de Z, y que es igual al número de protones existentes en el núcleo (por lo tanto, dos nucleidos de un mismo elemento tienen un número atómico idéntico), y su número de masa, que se denomina A, y que corresponde al número de nucleones existentes en el núcleo. Las reacciones nucleares son las que se producen entre los núcleos, y se expresan por los símbolos de los nucleidos que participan en estas reacciones debido a que la suma de los números de las masas y de los números atómicos son siempre constantes, antes y después de la reacción. Por ejemplo, en la reacción 42 He +14, N ? 178 O + 11H encontramos que un átomo de helio, compuesto de cuatro nucleolos (2 protones), al unirse con un átomo de nitrógeno, formado por 14 nucleolos (7 protones), da como resultado un átomo de oxígeno, con 17 nucleolos (8 protones) y un átomo de hidrógeno, con un solo nucleón (un protón). El helio y el nitrógeno suman un total de 18 nucleones, que se han transformado en oxígeno 17 (isótopo inestable del oxígeno con 17 nucleones) y un átomo de hidrógeno (un nucleón), que suman 18 nucleones, manteniéndose los nueve protones: en el primer caso, 2 + 7 = 9; en el segundo caso, 8 + 1 = 9. Las fuerzas nucleares son las que ligan a los protones y a los neutrones; se producen a corta distancia a través de una panícula que tiene una masa muy pequeña; se trata de los mesones. La energía de enlace es la que se requiere para lograr un núcleo de masa más pequeña, es decir, para separar los protones y los neutrones. Einstein demostró que la masa y la materia sólo son un tipo determinado de energía. La energía que se desprende por la fisión de un núcleo o la fusión de varios núcleos deriva de un defecto de masa, o sea, de la reducción de la masa que se produce en estas reacciones. La reacción en cadena se debe a que la diferencia de masa entre el núcleo y los restos que se obtienen libera una gran cantidad de energía y de neutrones que hacen que la reacción continúe. La fisión de un núcleo de uranio 235 se logra mediante un bombardeo de neutrones. La fisión nuclear sirve para producir electricidad mediante los reactores nucleares. También se obtiene energía por la fusión de núcleos ligeros, como los de tritio o el deuterio, en un núcleo más pesado (helio), al perderse una parte de la masa. Este proceso se realiza espontáneamente en las estrellas. Para su consecución se requiere de temperaturas muy altas, de varios millones de kelvins (fusión termonuclear bajo control y bomba de hidrógeno). Los núcleos que contienen más neutrones que protones son inestables y reciben el nombre de radiactivos. Tienden a convenirse en otros núcleos más estables, y como resultado, emiten radiaciones.
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