México (Estados Unidos Mexicanos)
Geog. País de América cuyas tres cuartas partes corresponden geográficamente a América del Norte y el resto a América Central. Su superficie es de 1.964.375 km2, de los cuales 1.959.248 km2 son superficie continental y 5.127 km2 son superficie insular. La extensión de sus litorales, es de 11.122 km. La población total de México es de 103.263.388 habitantes (conteo INEGI 2005). Gentilicio: mexicano. Capital: Ciudad de México ((8.7 millones hab.). Geografía física y económica. México tiene geográficamente la forma de cuerno cuya punta sería la Península de Yucatán. De hecho, por su situación céntrica constituye el puente entre las dos grandes masas del continente americano. Su principal sistema montañoso es la Sierra Madre. Se inicia en la depresión de Tehuantepec y a partir del nudo Mixteco se forman los distintos ramales de sierras y montañas. En primer lugar, la Sierra Madre Oriental, con cimas elevadas como el Naucampatépetl, la Peña Nevada y el Pico de Orizaba, que es el más alto de todo el país, con 5.747 m. En segundo lugar está la Sierra Madre Occidental, compuesta de varias cadenas montañosas: Sierra de Tepehuanes, Sierra de Tarahumara, Pandos y Nayarit. En tercer lugar la Sierra Madre Meridional, sección de la anterior, con la altura máxima del Cerro de Teotepec. Entre las ramas oriental y occidental de la Sierra Madre se encuentra el sistema Tarasco-Nahua. Desde el centro del país hasta el interior de Estados Unidos se extiende una inmensa altiplanicie dividida en dos porciones: las Llanuras Boreales y la Mesa de Anáhuac, la región más productiva y poblada de México. Por último hay que citar también la Gran Depresión Austral y los Valles de Toluca, Puebla y México. Existen en México dos zonas climáticas: la tropical y la extratropical. Esto combinado con la orografía sumamente complicada del país, da origen a una variedad climática verdaderamente extrema. El clima alpino se da en las montañas más elevadas, las que sobrepasan los 4.000 m. de altura. El país está dividido por dos vertientes hidrográficas: la del Golfo y la del Pacífico. En el interior existen algunas cuencas cerradas. Los ríos que forman la primera vertiente son bastante caudalosos y a veces navegables. Los de la segunda, en cambio, son más cortos y de tipo torrencial. Una cuenca muy importante, aprovechada en alto grado para usos hidroeléctricos, es la del Río Balsas. Existen además varios lagos y lagunas. Los Lagos de Texcoco y Xochimilco, en la ciudad de México, son los restos del lago sobre el que antiguamente estaba construida la capital y que ha desaparecido casi totalmente a causa de las labores de desagüe llevadas a cabo poco a poco. El litoral del Atlántico tiene costas bajas y arenosas (con excepción del Yucatán), mientras que el litoral del Pacífico es alto y acantilado. Las islas más importantes (con un total de 5.127 km2) son Puerto Real y Carmen (en el Golfo de México), Mujeres y Cozumel (en el Mar de las Antillas), Espíritu Santo, Tiburón, Ángel de la Guarda, Cerralvo y San José (en el Golfo de California), el Archipiélago de Revillagigedo y las Tres Marías (en el Pacífico). Las zonas más pobladas son la capitalina y los Estados limítrofes. Las razas son muy diversas y mezcladas. Hay desde indígenas hasta mestiblancos (éstos constituyen el 60%). Los blancos representan apenas el 0,6. Entre los grupos indígenas principales cabe citar a los nahuas, mayas, huastecas, tarascos, nahoas, otomíes, zapotecas, chinantecas, totonacas y mixtecas. La riqueza de México es principalmente agrícola y minera, aunque la industria y el comercio aumentan constantemente. Más de la mitad de la población activa se dedica al cultivo del campo, cuyas producciones principales son: maíz, base de la alimentación con el fríjol, trigo, café, caña de azúcar, algodón, henequén, papas y tomates. La ganadería extensiva se concentra en el norte del país y la intensiva en el centro, siendo el ganado vacuno y el caballar los más representativos. La riqueza minera proporciona grandes ingresos, pues además de ser el primer productor del mundo de plata, del subsuelo mexicano se extrae también gran cantidad de azufre, antimonio, grafito, mercurio, plomo, cinc, cobre, oro, hierro, manganeso, uranio, titanio, estaño, etc. Otra fuente importante de energía es la hidroeléctrica, que se ha desarrollado preferentemente en los alrededores de la meseta de Anahuac. Industrias de mayor extensión: textiles, alimentarias, químicas, del cemento y metalúrgica. A su vez, el turismo es fuente de saneados ingresos. En los últimos años se han hecho notables esfuerzos con objeto de mejorar los medios de comunicación. Hoy el país cuenta con unos 26.662 km de vías férreas y unos 253.666 km de carreteras que enlazan las distintas regiones de la República con la capital. También el transporte aéreo se ha desarrollado grandemente y existen muchos aeropuertos e innumerables aeródromos menores. La unidad monetaria es el peso, y el Banco de México es el banco de emisión. Historia. Según las investigaciones, los pobladores más antiguos de México fueron tribus nómadas que se establecieron en las inmediaciones del lago Texcoco, aproximadamente 8.000 años a.C. En los primeros siglos de la era cristiana, Teotihuacán constituyó el centro de un gran imperio cuyos restos actuales dan fe de la magnificencia de sus construcciones: pirámides y monumentos de esplendor extraordinario. Cuando se desmoronó el imperio teotihuacano, los toltecas, oriundos del N, invadieron el país. Su jefe era Huamac. El culto a Quetzalcóatl fue introducido por ellos. Al caer el imperio tolteca aparecieron los chichimecas, dirigidos por Xólolt, que fundaron el reino de Acolhuacán, con capital en Texcoco. En 1325 los aztecas o mexicas iniciaron, desde el N, un éxodo hacia las regiones centrales; cuando llegaron al lago de Texcoco fundaron la ciudad de Tenochtitlán. Recibió este nombre en honor del sacerdote y caudillo azteca Tenoch. La ciudad estaba asentada en un islote del lago Texcoco que posteriormente sería la ciudad de México. Como consecuencia de las guerras sostenidas con los tecpanecas, el imperio azteca fue extendiéndose por el valle de México hasta Cuernavaca. Su soberano Moctezuma I llegó hasta las costas del golfo de México y, por el S, hasta Oaxaca. Los aztecas tenían costumbres crueles y sanguinarias, lo que dio origen al temor y el odio de los pueblos circundantes. Con todo, el poderío azteca fue creciendo sin cesar, hasta el punto que en tiempos de Moctezuma II, entre 1502 y 1520, sus posesiones se habían extendido hasta el Yucatán y Tehuantepec. La primera relación de los conquistadores españoles con el territorio mexicano tuvo lugar en el curso de la expedición mandada por Francisco Hernández de Córdoba, que llegó a las costas de la península de Yucatán en el año 1517. El gobernador de Cuba, Diego Velázquez, decidió enviar una poderosa expedición a cuyo frente iba Hernán Cortés. Tras vencer a algunas tribus mayas de Tabasco, fundó en 1519 Villa Rica de la Vera Cruz, conquistó Cholula y finalmente se dirigió hacia Tenochtitlán, donde al principio fue recibido amablemente por Moctezuma, obligado sin duda por las circunstancias. Sin embargo, Cortés adujo como excusa el hecho de que los indígenas habían atacado la guarnición española dejada en Veracruz, y hecho prisionero a Moctezuma, en calidad de rehén. Mientras tanto, Diego Velázquez, no viendo con buenos ojos los éxitos de Hernán Cortés, mandó hacia México a Pánfilo de Narváez con una nueva expedición. Al saber la noticia, Cortés dejó un destacamento en Tenochtitlán, al mando de Pedro de Alvarado, y corrió a enfrentar las tropas de Narváez, derrotándolas por completo en Cempoala. Mientras tanto, la crueldad y la falta de tacto de Pedro de Alvarado habían provocado en la capital la sublevación azteca. Cortés, de vuelta en Tenochtitlán con la incorporación a su ejército del resto de las tropas vencidas, convenció a Moctezuma para que se dirigiera a la multitud, con ánimos de aplacarla. No obstante, el pueblo no quiso escuchar y lapidó al emperador. Entonces, ante la grave situación planteada, los españoles decidieron abandonar la ciudad. Era el 30 de junio de 1520. La evacuación se llevó a cabo en medio de numerosas pérdidas y enormes esfuerzos. De ahí el nombre de «Noche Triste» con que se conoce la historia de aquel penoso suceso. Las tropas de Cortés llegaron a la llanura de Otumba. Después de una tenaz resistencia por parte de los indígenas, que duró 75 días, el 13 de agosto de 1521 la capital azteca cayó definitivamente en manos de los conquistadores españoles. De este modo se inició el llamado período colonial. Carlos V nombró a Hernán Cortés gobernador y capitán general de Nueva España, aunque años más tarde fue obligado a regresar a España, siendo nombrado primer virrey Antonio de Mendoza. A finales del siglo XVIII el virreinato de Nueva España contaba con más de 6 millones de habitantes, siendo su superficie superior a los 4 millones de km2. Surgiendo la pauta de las juntas que entonces se constituían en España, el licenciado Francisco Primo de Verdad propuso la creación de una junta de autogobierno el 19 de julio de 1808. Al principio el virrey José de Iturrigaray aceptó la idea. Sin embargo, entre los latifundistas españoles cundió la alarma. Por ello dieron un golpe de Estado y apresaron al virrey, haciendo que regresara a España. Mientras tanto, la Audiencia Nacional nombró contra todo derecho a un nuevo virrey en la persona del anciano Pedro Garibay. En San Miguel y en Querétaro fueron constituidas dos nuevas juntas. La primera estaba encabezada por Ignacio Allende y la segunda por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla. El 16 de septiembre de 1810 se produjo el llamado «grito de Dolores», cuando Hidalgo reunió a sus feligreses en el atrio de la iglesia de Dolores e invitó a todos los hombres a alistarse para combatir por la causa de la libertad. Así empezó la guerra de la independencia mexicana. La campaña se inició con un ejército improvisado de voluntarios, obteniendo éxitos inmediatos en Celaya, San Miguel, el Grande, Guanajuato y Atotonilco. A raíz de estas victorias el ejército prosiguió su marcha hacia la capital, triunfando en el monte de las Cruces. Pero los revolucionarios desistieron en su propósito de atacar la ciudad de México, lo que les costó una derrota estrepitosa en Puente de Calderón, en enero de 1811. La represión contra las fuerzas independentistas fue enorme, cayendo fusilado incluso el mismo Hidalgo. Empero, al cabo de poco tiempo se constituyó en Zitácuaro una nueva junta. Fue nombrado jefe del ejército insurgente José María Morelos y Pavón. Tras una campaña victoriosa se apoderó de Chilapa, Orizaba, Tehuacán, Acapulco y Chilpancingo. Entonces se redactó el Acta Primaria de Independencia, mas los miembros del Congreso que la proclamaron en Chilpancingo fueron sorprendidos en Tesmalaca por el general Concha, siendo Morelos apresado y más tarde fusilado. A pesar de todo, la agitación revolucionaria continuaba, de modo que guerrilleros como Mina y Guerrero no dejaban de hostigar a las fuerzas realistas. El 24 de febrero de 1821, Agustín Iturbide proclamó el Plan de Iguala o Pacto Trigarante. Por este documento se reconocían las tres garantías fundamentales de todos los mexicanos: independencia política, fraternidad entre españoles y mexicanos y asunción del catolicismo. El 27 de septiembre de 1821, Agustín Iturbide entró en la ciudad de México, siendo acogido con entusiasmo como jefe de la nueva patria independiente. Un movimiento popular elevó a Iturbide al rango de emperador, tomando el nombre de Agustín I. Su primer acto consistió en suprimir el Congreso, lo que provocó una sublevación del general Antonio López de Santa Anna, quien depuso al reciente emperador. México se declaró República Federal mediante la Constitución del año 1824. El primer presidente fue Guadalupe Victoria, quien gobernó al país en el período 1824-1829. El ex emperador Agustín Iturbide, que se había exiliado en Italia, intentó luego apoderarse del gobierno mexicano. Sin embargo, al desembarcar fue inmediatamente detenido y fusilado en Padilla, el 19 de julio de 1824. En el año 1829 ocupó la presidencia Vicente Guerrero. Se produjo más tarde una invasión española en Altamira, así como un intento de triunvirato y un golpe de Estado dado por Anastasio Bustamante. Tras estos acontecimientos, en el año 1833 volvió a ocupar la presidencia Antonio López de Santa Anna. En 1845 se produjo la anexión de Texas a los EE.UU. de América, lo cual provocó una guerra contra este país. Surgió otro conflicto con Francia, cuyo gobierno exigía reparaciones por el hecho de que en México hubieran sucumbido súbditos franceses. En 1846 se produjo una invasión estadounidense del territorio mexicano. La capital fue tomada y, con el Tratado de Guadalupe Hidalgo (185l), EE. UU. logró anexionarse extensas zonas del norte del país. Durante un período de 8 años, José Joaquín Herrera y Mariano Arista tuvieron que hacer frente al desorden que imperaba en la nación, hasta que Santa Anna desembarcó de nuevo en el territorio e impuso una dictadura vitalicia. No obstante, al año siguiente se proclamó el Plan de Ayutla, para llevar a cabo la reforma del país. El dictador Santa Anna fue vencido gracias a la colaboración de las fuerzas de Acapulco y de su jefe, Ignacio Comonfort; tuvo que abandonar el poder en 1855. El mismo Comonfort ocupó el cargo de la presidencia y convocó el Congreso Constituyente. A finales de 1857, el general Zuloaga se pronunció en Tacubaya contra la Constitución, haciéndose proclamar presidente. Quien se puso entonces al frente de la legalidad republicana fue Benito Juárez. Dividido así el país en dos bandos, se entabló la guerra llamada de la Reforma. Juárez contaba con el apoyo de EE.UU., así como de la mayor parte de la población mexicana. Todo ello le permitió vencer definitivamente a los conservadores en Calpulalpan, entrando en la capital el 1º de enero de 1861. Juárez ordenó la suspensión del pago de la deuda pública, lo que provocó la intervención armada de España, Inglaterra y Francia. Una junta de notables acordó establecer en México una monarquía, ofreciendo la corona a Maximiliano de Habsburgo. A pesar de que el nuevo emperador quiso llegar a acuerdos pacíficos, Benito Juárez no cejó en su empeño revolucionario. Con el apoyo decisivo de EE.UU., sus tropas lograron vencer a los conservadores en Querétaro y San Jacinto, ejecutando a continuación a los generales Mejía y Miramón, así como al mismo Maximiliano. Juárez fue reelegido dos veces; a su muerte fue sustituido por Sebastián Lerdo de Tejada, quien se mantuvo en el poder durante el período 1872-1876. Un golpe de Estado permitió a Porfirio Díaz tomar el poder, conservándolo hasta 1911, si se exceptúa el período 1880-1884 gobernado por Manuel González. En general, puede afirmarse que Porfirio Díaz proporcionó al país una época de paz y de cierta prosperidad. En 1910 Porfirio Díaz realizó una maniobra electoral con el fin de ser reelegido. Sin embargo, lo que obtuvo fue una fuerte oposición de gran parte del país. Entre sus adversarios figuraba Francisco Madero, quien suscribió el Plan de San Luis, gracias al cual fue proclamado presidente de la República. Porfirio Díaz tuvo que exiliarse. Durante su gobierno, Madero tuvo que hacer frente al terrible desorden que reinaba en el país, a causa de las insurrecciones de Zapata y Orozco. En 1913 Madero fue derrocado y ocupó la presidencia Victoriano Huerta, a quien sucedió Venustiano Carranza, jefe de la revolución constitucionalista. Tras sofocar las insurrecciones de Emiliano Zapata y de Pancho Villa, Carranza convocó en Querétaro el Congreso, que promulgó la Constitución de 1917. En el año 1920 el general Obregón se sublevó en Sonora y obligó a Carranza a dejar el poder; este último fue asesinado a traición en Tlaxcalantongo. Elegido presidente en las elecciones de 1920, Obregón buscó la reconciliación del país y prosiguió la política agraria de su predecesor. Al término de su período de gobierno fue elegido Plutarco Elías Calles, agravándose durante su gobierno las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En 1928 Obregón, apoyado por Calles, se presentó de nuevo en las elecciones. Logró el triunfo pero no llegó a ocupar la presidencia, ya que fue asesinado. Tras un gobierno interino de Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio consiguió vencer en las elecciones. El general Lázaro Cárdenas ocupó la presidencia durante un período de 6 años (1934-1940). Puede decirse que su mandato fue una época constructiva de la revolución mexicana. Se mantuvo siempre fiel a la Constitución y a la democracia. Impulsó la organización de los sindicatos obreros. Elaboró un plan sexenal con el fin de repartir las tierras a los campesinos. Con el decreto del 18 de marzo de 1938 dio un paso muy importante: nacionalizar la industria del petróleo. En las elecciones de 1940, tras una reñida lucha, Manuel Ávila Camacho fue elegido presidente. Siguió una política de buenas relaciones con EE.UU., fomentó la industria y suavizó las tendencias anticlericales de sus predecesores. Sus sucesores fueron, en este orden, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz, Adolfo López y Gustavo Díaz. En 1970 ocupó la presidencia Luis Echeverría, en 1976 José López Portillo, y en 1982 Miguel de la Madrid. Para el sexenio 1988 – 1994 el presidente electo fue Carlos Salinas de Gortari, su gobierno se caracterizó por un aparente auge económico que entre otras cosas incluyó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que entró en vigor el 1º de enero de 1994. Los logros económicos y diplomáticos del gobierno salinista se vieron empañados durante 1994; el 1º de enero en Chiapas se levantó en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, movimiento que reivindicaba la situación indígena y para marzo del mismo año fue asesinado el entonces candidato oficial del PRI, Luis Donaldo Colosio durante un acto de campaña. Tras el asesinato de Colosio, le sucedió como candidato Ernesto Zedillo Ponce de León, siendo elegido presidente de México para el sexenio 1994-2000, su período estuvo marcado por la peor crisis financiera de la década, la cual provocó una fuga de capitales y una de las peores crisis sociales en México. Ante tal situación el gobierno mexicano recibió ayuda de sus socios comerciales, Estados Unidos y Canadá, así como del Fondo Monetario Internacional y diversos países latinoamericanos. En el 2000, tras unas elecciones muy competidas, fue elegido presidente de la República Vicente Fox Quesada, candidato por el Partido Acción Nacional, terminando así con 71 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional. El gobierno de Fox logró estabilidad económica, disminución de la deuda pública exterior, incremento en las reservas internacionales y control de la inflación que lograron a su vez estabilidad social. En las elecciones de 2006 tras unas campañas electorales conflictivas y el conteo de votos, el Instituto Federal Electoral declaró una ventaja mínima para el candidato del PAN, Felipe Calderón, ante lo cual el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador optó por impugnar la elección a través del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pese a todo Felipe Calderón Hinojosa toma posesión el 1 de diciembre de 2006 como Presidente Constitucional. Arte y literatura. El territorio mexicano posee una de las culturas regionales más importantes del continente. La tradición cultural de México se remonta a varios milenios, desde las antiguas culturas asentadas en la planicie mexicana hasta los movimientos artísticos de comienzos del siglo XXI. Sus habitantes han alcanzado manifestaciones culturales de muy diversa índole, la cual se acrecentó recientemente por el crecimiento de la industria de los medios masivos, los cuales han ampliado sus operaciones a otros países latinoamericanos y a la comunidad hispana en EE.UU. A la llegada de los españoles, las culturas precolombianas mexicanas tenían ya una larga tradición en pintura y escultura. Con el mestizaje producido por el encuentro de dos culturas, la americana y la europea, los artesanos de la colonia produjeron trabajos de considerable profundidad y belleza combinando su tradición con las técnicas españolas importadas. Al final de la colonia se pasó a un arte académico, destacándose la obra del pintor costumbrista Juan Cordero y José María Velasco. En el siglo XX el arte mexicano trascendió sus fronteras con movimientos como el de los muralistas, encabezado por Diego Rivera y David Alfaro Sisqueiros.
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