Irak, República de
Estado de Asia occidental, situado entre el golfo Arábigo, al SE, Turquía al N, Siria al NO, Irán al E, Jordania al O y Arabia Saudí (con una zona neutral) y Kuwait al S. 435.052 km². Lengua oficial: árabe. Unidad monetaria: dinar iraquí. Capital: Bagdad. Geografía física y económica. El territorio es una fértil llanura aluvial, Mesopotamia, surcada por el Éufrates, el Tigris y sus afluentes, y limitada por las montañas de Turquía Oriental (N) y el Zagros. Clima continental cálido. La población, de etnia árabe y religión musulmana, es mayoritariamente rural; la urbana se concentra en la capital y en las ciudades de Basora, Mosul y Kirkuk. Económicamente es un país subdesarrollado. Trigo, cebada, arroz y dátiles. Ganadería ovina. Industria del cemento, acero, papel y textiles. Importante explotación petrolera nacionalizada en su casi totalidad desde 1973. Historia. (Para los períodos anteriores, V. Mesopotamia.) Desde 634 los árabes invadieron Mesopotamia, donde se establecieron las sucesivas dinastías de los omeyas, los mawali y los abbasíes. Con éstos, en el reinado de Harun al-Rashid (786-809), alcanzó su máximo apogeo. Posteriormente sufrió diversas invasiones, constituyéndose en el centro de disputas de persas, safawíes, mongoles y turcos otomanos. La penetración europea empezó en el siglo XIX. Durante la primera guerra mundial, los británicos ocuparon el territorio. En 1920, debido a la presión nacionalista (Rebelión de los Jóvenes Turcos), la ocupación se transformó en protectorado. El emir Faysal ibn Husayn se convirtió en primer rey de Iraq. En 1941 de nuevo fue invadido por las tropas británicas. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Iraq recuperó la independencia, y bajo el reinado de Nuri al-Said ingresó en las Naciones Unidas y se adhirió a la Liga Árabe. La creciente influencia republicana y reformista culminó con el derrocamiento del rey Faysal II en 1958, y la proclamación como presidente de la República del general Kassem, quien fue derrocado en 1963 por el coronel Aref (m. 1966), al que sucedió en 1968 el general Ahmad al-Bakr, representante del reformismo del Baas socialista. En 1973 Iraq participó en la guerra árabe-israelí. En 1974 los kurdos se levantaron en armas, pero fueron derrotados (1975). En julio de 1979 al-Bakr renunció a sus cargos de presidente de la República y del Consejo de Mando de la Revolución, y también al de secretario general del partido Baas, cargos todos que fueron asumidos por Saddam Husayn. Bajo el mando de Saddam, el país inició una política agresiva, tratando de convertirse en la fuerza hegemónica de la vital zona económica del golfo Pérsico. En septiembre de 1980, un litigio fronterizo con Irán desembocó en un largo conflicto bélico con este país. En 1988 ambos países acordaron el cese del fuego; Iraq conservó algunos territorios conquistados, pero debió afrontar una situación económica crítica, los problemas de un ejército sobredimensionado (un millón de hombres) y la tenaz oposición de los kurdos, sobre cuya población civil se lanzaron armas químicas (1988) para combatir la revuelta. Iraq invadió Kuwait en agosto de 1990, y lo anexó. La ONU condenó la anexión y lanzó a Saddam un ultimátum, que fue desoído, para la retirada de las tropas iraquíes. El conflicto bélico subsiguiente, conocido como guerra del Golfo (enero-febrero 1991), acabó con la completa derrota de Iraq. En 1997, la negativa iraquí a aceptar la supervisión de la ONU en el proceso de desarme generó una nueva crisis. EE.UU. anunció represalias y desplegó su aparato militar de manera disuasoria, hasta que, en febrero de 1998, Iraq aceptó permitir las inspecciones de la ONU. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó, el 17 de diciembre de 1999, una resolución que estableció una nueva comisión de inspección para Irak (denominada Comisión de Comprobación, Verificación e Inspección de Naciones Unidas; UNMOVIC, en sus siglas en inglés) que habría de verificar el desmantelamiento de sus programas de armamento químico, biológico y nuclear establecidos tras la guerra del golfo Pérsico. La resolución incluía, así mismo, el fin de las restricciones a la exportación de petróleo iraquí, el relajamiento de las normativas sobre importación de bienes humanitarios, tales como alimentos y medicinas, y el excepcional permiso de viaje aéreo para los peregrinos que se dirigieran a La Meca, en Arabia Saudí. Con la llegada al poder de George Bush, en EE.UU., las presiones al régimen de Hussein aumentaron. Los atentados terroristas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, endurecieron la posición norteamericana. Las pruebas mostradas por Estados Unidos e Inglaterra aseguraban que Hussein tenía capacidad de lanzar armas de destrucción masiva. A pesar del esfuerzo de los inspectores de la ONU, en marzo de 2003 se inició la campaña. En dos meses los norteamericanos lograron derrocar al dictador, a pesar de fallar en su captura. Estados Unidos conformó un gobierno provisional para realizar la transición hacia la democracia, pero facciones opuestas a la presencia estadounidense en el país generaron inestabilidad. Se volvieron frecuentes los atentados con carrobombas, muchos de ellos con conductores suicidas, y en septiembre de 2004 el número de soldados norteamericanos muertos llegó a 1.000. Los intentos por reconstruir la infraestructura del país han dado pobres resultados, y los oleoductos son víctimas de atentados que interrumpen la exportación del crudo irakí. Sadam Hussein fue capturado a inicios de 2004 y puesto a disposición de las autoridades por crímenes de guerra. En mayo de 2005 asumió el cargo Ghazi al Yawar. Arte y literatura. Irak es uno de los países más ricos en cultura, pues los primeros hombres aprendieron la agricultura en su suelo, y allí nacieron las primeras civilizaciones. Es rico en restos arqueológicos, pero la violencia y las guerras han impedido un trabajo serio de reconstrucción. En Irak se encuentran restos de las ciudades sumerias, del esplendor de Persia y de los califatos árabes. La mayor parte de la riqueza cultural del país estaba depositada en el Museo Nacional de Bagdad, pero la caída del régimen de Hussein desató una ola de saqueos que afectó al museo, el cual fue expropiado de importantísimas obras de incalculable valor cultural, que ahora se encuentran en el mercado negro.
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