Europa
Geog. Uno de los cinco continentes que forman la Tierra. 10.400.000 km2 y 810.000.000 hab. (2004). Se divide en zonas geográficas, así: Europa septrentrional, con Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia; Europa occidental, con Bélgica, Francia, Gran Bretaña y Holanda. Europa central, con Alemania, Austria, Hungría, República Checa, República Eslovaca y Suiza. Europa oriental, con Armenia, Azerbaidján, Bielorrusia, Bulgaria, Estonia, Georgia, Letonia, Lituania, Moldavia, Polonia, Rumania, Rusia y Ucrania. Europa mediterránea, con Albania, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, España, Grecia, Italia, Macedonia, Portugal y Yugoslavia Federal, formada por Serbia y Montenegro. Está unido a Asia por Rusia, siendo su frontera los montes Urales. El estrecho de Gibraltar lo separa de África. Europa tiene una historia geológica muy compleja, causante de su diversidad geográfica. La población europea es de unos 810 millones de habitantes, con una densidad de población muy acentuada que quintuplica la de África y la de América. Relieve. Europa tiene una historia geológica muy compleja, causante de su diversidad geográfica. En la era primaria se produjeron los plegamientos escandinavo, herciniano y caledónico, que constituyen una penillanura. En la era secundaria hubo una transgresión marina y una fuerte sedimentación. En la era terciaria se produjo el plegamiento alpino, del Cáucaso a los Pirineos, con los consiguientes hundimientos, como el del Atlántico norte. En la era cuaternaria aparecieron las grandes glaciaciones. Se pueden distinguir dos zonas bien diferenciadas: una formada por grandes llanuras cubiertas de limo fértil y con mares poco profundos (mar Báltico, del Norte, canal de la Mancha) que se extienden al noroeste, entre el sur de Inglaterra y Rusia, y los sistemas montañosos del primario, de poca altura, como el macizo armoricano, macizo central, montes de Bohemia, Lysa Gora, macizos ucranianos y macizo esquistosorenano, separados por zonas deprimidas, como Bohemia y Alsacia, y cuencas sedimentarias, como las francesas; la otra zona la constituye la Europa alpina, que se extendió al sur y comprende grandes macizos montañosos, como los Cárpatos, los Alpes, con sus diversas ramas (Apeninos, cordillera Bética, Alpes dináricos y Balcanes), y los Pirineos. Europa es una península rodeada de grandes mares: el océano Ártico en el N, el Atlántico en el O y los mares Mediterráneo y Negro en el S. Tiene costas muy recortadas y amplias con una extensión de 43.000 km, con gran cantidad de islas cercanas, a veces de un tamaño considerable, como Gran Bretaña, Irlanda, Sicilia, Cerdeña y Córcega. Su clima es generalmente templado, suave y húmedo, con medias anuales entre 10° y 20°C, y cuatro estaciones bien diferenciadas, excepto al norte, que tiene un clima subpolar con tundra, y el sur, que tiene un clima mediterráneo, bloqueado por el sistema alpino, con temperaturas suaves en invierno y altas en verano, y escasas lluvias. Población. El origen de la población europea parece ser asiático, mediante migraciones que por lo general seguían las cuencas de los grandes ríos. La raza dominante en toda Europa es la blanca, con cuatro grandes subdivisiones: nórdicos y eslavos al E, alpinos en el O y centro, y mediterráneos en el S. Lingüísticamente, Europa está muy dividida: lenguas germánicas al N y al NO, latinas y griegas al S y eslavas en casi todo el E. Economía. El papel de la economía europea en el mundo es crucial debido a que en los siglos XVIII y XIX se produjeron en Europa las revoluciones industrial y agraria, gracias a su riqueza agrícola y minera, su clima suave y, especialmente, su potencial demográfico, cultural y comercial. Este auge de la economía europea se debilitó considerablemente por las dos guerras mundiales. La agricultura europea se basa en el policultivo intensivo en grandes espacios conquistados, desde el neolítico, a los bosques, al mar, a los pantanos y las landas. Actualmente, más de la mitad de su superficie está cultivada. Los países europeos son ricos en bauxita, potasio, mercurio y azufre, pero son deficitarios en cobre, cinc, plomo, níquel, cobalto, cromo, antimonio y molibdeno; también importan algodón y caucho. Se importa mineral de hierro americano o africano debido a la pobreza del propio. La producción de energía eléctrica es muy importante. La industria se ha extendido por todos los países, especialmente alrededor de las cuencas de hulla, a lo largo del siglo XIX. La industria textil fue una de las primeras que surgió con la revolución industrial, y es proveedora de los demás continentes, a pesar del auge de los textiles artificiales debido al desarrollo de la industria química. El principal competidor de Europa occidental en las industrias de vanguardia es Estados Unidos (industrias automotriz, aeroespacial, electrónica, eléctrica, etc.). La ganadería es extensiva y muy importante. La industria ha tenido un desarrollo considerable, debido a la planificación y la colectivización. El principal país productor de energía es Rusia. La producción eléctrica representa más de la mitad del total europeo. Los países ricos en yacimientos de metales crearon una industria pesada de importancia, gracias a los aprovisionamientos de la URSS, especialmente de la antigua República Democrática Alemana. La industria textil tiene gran importancia debido al cultivo interno de cáñamo y lino, frente a los textiles artificiales que están más retrasados. El desarrollo de las industrias química y de vanguardia fue muy similar al de la Europa occidental; la Unión Soviética se destacó entre los países socialistas. En Europa, las comunicaciones marítimas son muy importantes por la forma de las costas. Los puertos son muy abundantes y de gran importancia, y generalmente están situados en relación con las grandes vías fluviales. En Occidente las comunicaciones se realizan básicamente a través del ferrocarril, cuya red es muy compleja y se enlaza entre todos los países. La red de carreteras es muy amplia, y el parque automovilístico se incrementa continuamente. La red aérea ha adquirido gran importancia. Historia. Sus primitivos habitantes fueron el hombre de Neandertal, en el paleolítico inferior, y el homo sapiens en el paleolítico superior. Las regiones más orientales volucionaron más rápidamente (Creta y Grecia). Roma y el cristianismo crearon una personalidad propia europea, basada en los modelos mediterráneos, centralizando y unificando cultural y económicamente las antiguas civilizaciones, y alcanzando incluso a las tribus bárbaras de Europa. En el año 800 se creó el imperio de Carlomagno, que estaba constituido por un conjunto de pueblos europeos con unos ideales comunes. Entre los siglos XI y XV, Europa se expandió y la península Ibérica fue ocupada por los árabes. Con los Reyes Católicos y Carlos I se inicia la etapa atlántica. Se dio la espalda a los países centroeuropeos para volverse hacia América, estableciendo una serie de lazos culturales y económicos fundamentales para el desarrollo histórico posterior. En Europa, las nacionalidades aparecieron unidas al enfrentarse a la monarquía austriaca. La misma política seguía Luis XIV de Francia frente a España, con lo que se mantenía un equilibrio europeo, aunque a costa de la unidad del continente y de su apertura hacia América. Los ideales de la Ilustración francesa alimentaron el sentimiento de independencia de los países americanos. La idea de nación, fomentada por los deseos de soberanía de los estados europeos, se extendió por todo el continente, alentada por los intereses de Francia, mientras que Gran Bretaña aprovechaba el vacío de poder del imperio español en decadencia. Tras la Revolución francesa (1789) y la guerra expansionista del imperio que siguió, alcanzaron gran auge los ideales nacionalistas proclamados por la Revolución. A partir de 1793 Europa se dividió en tres sectores: los partidarios de las ideas revolucionarias francesas, los nacionalistas antifranceses de los pueblos sometidos y los seguidores de los soberanos absolutistas, que deseaban instaurar de nuevo los viejos ideales y las tendencias revolucionarias. Esta última tendencia triunfó entre 1814 y 1815, con el Congreso de Viena. En 1830 surgió la idea de una confederación europea, y en 1848 se vio la posibilidad de crear unos Estados Unidos de Europa. En los veinte años siguientes los nacionalismos tuvieron un gran auge en Alemania e Italia, hasta que consiguieron su unidad política, Italia en 1859-1870 y Alemania en 1864-1871. La victoria alemana sobre Francia, en 1871, determinó una dilatada paz armada basada todavía en la noción de equilibrio; pero éste se rompió por la creciente importancia de los intereses económicos de los diferentes países, y por sus deseos de expansión colonial. Surgió una larga serie de crisis que culminaron en la primera guerra mundial, en la cual desaparecieron los imperios austrohúngaro y otomano. Alemania fue derrotada y se le impusieron duras sanciones, lo que creó desavenencias y malestar e impulsó el nacimiento del nacionalsocialismo en 1933, tras la crisis de 1929. Tras la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial, Europa se dividió en una zona de influencia soviética y otra de influencia estadounidense. En la parte oriental se establecieron los regímenes comunistas (República Democrática Alemana, Polonia, Checoslovaquia, Albania, Hungría, Rumania, Yugoslavia), y en la Europa occidental regímenes democráticos apoyados por EE.UU. En 1957 se fundó el Mercado Común, que fue ampliado en 1972, 1978, 1981 y 1986, fomentando la integración comercial y económica de los estados de Europa occidental, pero sin perjudicar las transacciones entre el E y el O. La unificación del occidente europeo se fue configurando a través de diversas organizaciones. En 1944 se creó Benelux, unión aduanera de Holanda, Bélgica y Luxembur-go. En 1948 se fundó la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), encargada de repartir la ayuda estadounidense del plan Marshall, y que más tarde se convirtió en la OCDE y en el Consejo de Europa (1949), cuyos miembros se agrupan en diversos organismos. En 1951 se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que establecía una unión aduanera entre la antigua República Federal de Alemania, Italia, Francia y el Benelux. En 1957 se fundó la Comunidad Económica Europea (CEE) por el Tratado de Roma, estableciendo una unidad económica entre los seis países citados. La CEE estaba formada por un Consejo, una Comisión, un Parlamento elegido por sufragio universal desde 1978 y una Corte de Justicia. También se creó un Consejo Económico y Social, un Fondo de Desarrollo para países subdesarrollados, un Fondo Social Europeo, un Banco Europeo de Inversiones, un Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola y una Comunidad Europea de la Energía Nuclear o EURATOM. En la Europa oriental también se crearon organizaciones de vinculación entre los países. En 1949 se fundó el Consejo de Asistencia Económica Mutua, COMECON, para establecer una unión económica. El mismo año, los países de la Europa occidental, incluyendo además a EE.UU. y Canadá, establecieron la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para rechazar cualquier posible ataque de los países del este. Como contraposición, en 1955 Europa oriental estableció el Pacto de Varsovia, bajo la influencia de la Unión Soviética. El Tratado de Roma entró en vigor el 1° de enero de 1958. La unión aduanera se afianzó en 1968. En 1970 se iniciaron las conversaciones con Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca y Noruega para su inclusión en la CEE; el tratado de adhesión se firmó el 22 de enero de 1972, y entró en vigor el 1° de enero de 1973, excepto para Noruega, ya que la población no la ratificó. Ese mismo año se inició la crisis que afectó a Gran Bretaña e Italia, con una gran fluctuación monetaria. En 1981 se amplió la Comunidad Económica Europea con la integración de Grecia y la candidatura de España y Portugal. España ingresó en 1986. Esta ampliación se produjo en un momento de crisis económica e incertidumbre de la política agrícola. En 1961, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) sucedió a la OECE, y se amplió con la anexión de EE.UU. y Canadá. En 1963 se produjo el ingreso de Japón. Militarmente, la primera organización que se creó fue la Comunidad Europea de Defensa, que fracasó por la actitud de Francia. Desde 1954, la Unión de Europa occidental está constituida por Gran Bretaña y los Seis. A partir de 1949, la OTAN ha agrupado a Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Dinamarca, Italia, Países Bajos, Irlanda y Luxemburgo, además de EE.UU. y Canadá. En 1952 ingresaron Turquía y Grecia, y en 1955 la antigua RFA. También España está integrada. En la Europa del este, la relación existente entre los estados socialistas y los partidos daba gran cohesión al bloque socialista, a pesar de sus posibles divergencias. La caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania, en 1990, la disolución de la Unión Soviética y la caída del comunismo, la declaración de independencia de varias repúblicas y la apertura hacia sistemas capitalistas de producción y democráticos de gobierno, son algunos de los grandes cambios políticos y económicos producidos en la Europa socialista. Los esfuerzos por una Europa Unida llevaron a la implementación del euro en 1999, y al ingreso de nuevos países, como Polonia, Checoslovaquia y Grecia. La desmembración de Yugoslavia significó un conflicto permanente en Europa, primero en la guerra de Bosnia y luego en Kosovo. En los últimos años los europeos han intensificado su trabajo en la defensa de los derechos humanos, siendo los impulsores de la Corte Penal Internacional para juzgar los delitos de lesa humanidad, pero han tenido en EE.UU. un opositor, y en muchas ocasiones los intereses norteamericanos han sido diferentes a los europeos, como en el caso de la invasión de Irak, desaprobada por la mayoría de los miembros de la Unión Europea. En 2004, el tema de la inmigración es uno de los que más preocupa, pues los inmigrantes son necesarios para mantener competitiva a la economía europea frente a la norteamericana y a la china, pero esto ha generado numerosas polémicas. Los gobiernos de Francia y Alemania han intentado recortar beneficios sociales para incrementar la competitividad, pero estos cambios han encontrado mucha resistencia.
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