Dinamarca, Reino de
Geog. Estado del Norte de Europa, uno de los tres llamados escandinavos. 43.094 km2. 5.384.384 hab. (2003). Lengua oficial: danés. Unidad monetaria: corona. Capital: Copenhague. Geografía física y económica. Limita al N con el Skagerrak; al E con el Kattegat; al S con Alemania Federal, y al O con el mar del Norte. El suelo es muy llano y con frecuencia arenoso. No hay una sola montaña en toda Jutlandia. Los ríos son cortos y poco caudalosos. El clima oceánico con inviernos suaves y veranos frescos. Los productos principales del suelo consisten en cereales, patatas y remolacha; hay excelentes pastos y se cría buen ganado. Entre las industrias, además de las derivadas de la agricultura y ganadería, destacan la siderúrgica y metalúrgica de todas las clases. Administrativamente, el país se divide en 5 regiones, subdivididas en condados. La religión oficial del Estado es la luterana, pero hay libertad de cultos. El gobierno es monárquico constitucional, con un Parlamento (Folketing), encargado del poder legislativo. Grupos étnicos: daneses (97,2%). Religión: protestantes (luteranos evangélicos 95,6%). Forma de gobierno: monarquía constitucional. Producto Nacional Bruto: 105.263 millones de dólares (1989). Renta per cápita: 20.510 dólares (1989). Producción agrícola: (en millones de q.m.): trigo (32,2), cebada (49,8), avena (1,1), centeno (4,8), remolacha azucarera (31), patatas (11,3). Producción ganadera: (en millones de cabezas) bovinos (2), porcinos (9). Bosques: 493.000 ha (11,4%) del territorio. Minería: (en millones de ton.); sal (0,5), petróleo (4,7), gas natural (2.300 millones de m3.). Pesca: 1.971.834 ton. Producción industrial: metalurgia, construcciones mecánicas (automóviles, bicicletas, cemento), industria naval (petroleros), textil, química, transformación pesquera. Producción energética: 27.992 millones de cemento. Se confirmó la recuperación económica en 1994. Las inversiones se reanudaron, el consumo de las unidades familiares se elevó y se produjo un alza general de las rentas. La producción industrial y el PNB aumentaron, así como las exportaciones, pero los excedentes de la balanza comercial y de las cuentas corrientes se redujeron. En septiembre de 1994 se comprobó un ligero retroceso del desempleo, que se daba por descontado. Gobierno: Constitución vigente, 5 de junio de 1953. Sistema ejecutivo: rey (Jefe de Estado constitucional), primer ministro y gabinete. Sistema legislativo: Parlamento o Folketing (179 miembros, inclusive dos respectivamente, de las islas Feroe y Groenlandia, elegidos cada 4 años por representación proporcional). El Parlamento comparte el Legislativo con el monarca. Sistema judicial: Corte Suprema, cortes superiores y cortes inferiores. Historia. Los primeros habitanes de Dinamarca fueron probablemente fineses; después de ellos, o quizá al mismo tiempo, debieron ocupar el país pueblos de raza celta; y a éstos siguieron, más adelante, los godos. En el siglo IX este pueblo, unido con los noruegos y suecos, fue conocido en el norte de Europa con el nombre genérico de normandos. Cuando los carolingios quisieron hacer sentir su yugo a estos hombres del norte, cuyas hazañas sembraron el terror en toda Europa, los escandinavos se unieron estrechamente por primera vez, y puede decirse que desde entonces data la existencia de los tres reinos: Suecia, Noruega y Dinamarca. En los siglos XI al XIII comienza el poderío de los daneses que llegaron a dominar toda la costa del Báltico, hasta el golfo de Finlandia, y sometieron a Inglaterra. En 1381, Noruega fue incorporada a la corona; y en 1389, tras una afortunada campaña, quedó conquistada Suecia. La Unión de Calmar (1397) reunió bajo un mismo cetro a los tres estados escandinavos; pero Suecia recobró su independencia con Gustavo Vasa, y sólo Noruega quedó unida a Dinamarca hasta 1814, en que pasó a incorporarse a la corona de Suecia al ser derrotados los daneses en la guerra de los Treinta Años, por el emperador Fernando II , y obligados a firmar el Tratado de Kiel. En 1848, la cuestión de Schleswig-Holstein provocó una guerra entre Dinamarca y Prusia, y otra en 1864, que enfrentó a Dinamarca con Austria y Prusia unidas. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue invadida y ocupada por Alemania (1940); pero el rey Cristián X siguió rigiendo los destinos de su pueblo. Al término de la contienda, Dinamarca volvió a quedar, como antes, libre y dueña de sus destinos. En 1953 fue aprobada en Dinamarca una nueva constitución, por la cual el trono podía ser ocupado por una mujer, lo que ocurrió en 1972 al suceder al rey Federico IX su hija Margarita II. Tras las elecciones de 1987, Poul Schlüter tuvo que convocar nuevos comicios meses más tarde, debido a la derrota sufrida por el gobierno al presentar un tema tan delicado como el de la presencia de armas nucleares en los buques de la OTAN que visitaban el país. De todas formas, el principal problema a que Dinamarca se ha tenido que enfrentar en los últimos años ha sido la acomodación de su economía a las exigencias de la CEE. Las grandes prestaciones sociales que el país otorga a sus súbditos, la deficitaria balanza de pagos y la progresiva deuda externa presentaban una situación insostenible. Por ello, en 1989 el Gobierno presentó un proyecto de reforma fiscal que pudo ser aprobado por la adhesión de algunos partidos de la oposición, y que dio como resultado que, por primera vez en 26 años, la balanza de pagos fuera excedentaria. Pese a ello, el Gobierno minoritario de Poul Schlüter fue incapaz de pactar con la oposición socialdemócrata las nuevas reformas fiscales que deberían permitir aprobar el presupuesto de 1991, por lo que hubo que adelantar de nuevo las elecciones a finales de ese mismo año, después de las cuales Schlüter fue nombrado nuevamente primer ministro de un gabinete integrado únicamente por 10 miembros del partido conservador, y otros 9 del partido liberal. La crisis del Golfo, provocada por la invasión de Kuwait por parte de Irak, en agosto de 1990, representó un cambio significativo de la diplomacia danesa, hasta entonces firme partidaria del neutralismo. Con el apoyo del partido social democrático, Dinamarca se comprometió a enviar la corbeta Olfert Fisher, que debería participar en transportes estrictamente militares y no en simples acciones humanitarias. El año 1992 estuvo marcado por el rechazo en referéndum de los acuerdos de Maastricht por parte de los daneses, lo que provocó malos augurios para el normal desarrollo de la CEE. La cumbre de Edimburgo, celebrada en diciembre de ese año, restañó parte de esta situación. En enero de 1993, el dirigente social-demócrata Poul Nyrup Rasmussen fue elegido primer ministro, en sustitución de Poul Schlüter, quien había dimitido poco antes. El nuevo dirigente debía enfrentarse a la presidencia semestral danesa de la Comunidad Europea, iniciada el 1 de enero, y a la ratificación del Tratado de Maastricht mediante un nuevo referéndum convocado para el 18 de mayo. Elecciones 1994-95: la coalición de centro izquierda salió debilitada de las elecciones legislativas de septiembre de 1994; los socialdemócratas y el representante del centro demócrata experimentaron un retroceso respecto de 1990, y por lo que se refiere al partido cristiano popular, no obtuvo ningún escaño en el Parlamento. La consulta electoral de 6 de septiembre de 1994 era hostil a la Unión Europea (UE), ya que se opuso al “compromiso nacional” que condujo a una mayoría de los daneses a aprobar, con condiciones, el tratado de Maastricht el 18 de mayo de 1993. El 16 de octubre y el 13 de noviembre de 1994, respectivamente, Noruega y Suecia se unieron a Dinamarca en el seno de la UE. Las elecciones legislativas del 8 de abril de 1995 confirmaron un leve retroceso de la coalición saliente, que está formada por los socialdemócratas y el partido de la Independencia (conservador). Posteriormente, en las elecciones del 2001, Anders Fogh Rasmussen, del partido de centro derecha, se hizo al cargo de Primer Ministro. Rasmussen es, quizá, el gobernante más neoliberal que ha tenido el país, y un fuerte defensor de la privatización, de las reformas en contra de la inmigración y de las limitaciones del gobierno en la economía. En 2004, Dinamarca fue uno de los cinco países, junto a EE.UU., Reino Unido, Australia y Polonia, que envió tropas a Irak.
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