budismo
m. Rel. Doctrina filosófica que Buda enseñó en la India en el siglo V a.C. Tiene como principal rasgo doctrinario la supresión de la causa del sufrimiento por medio de la liberación o el trascender el deseo y las pasiones. Buda fundó, por sí mismo, congregaciones de monjes. Los que entraban en ellas siempre debían renunciar a su familia; tenían prohibido realizar cualquier clase de industria; hacían voto de pobreza y castidad; tenían la limosna como único medio de sustento y les estaban absolutamente vedados los placeres mundanos. Las mujeres fueron admitidas en la Congregación u Orden budista desde que Mahaprakjati, tía de Buda, inauguró, con tres mujeres más, la vida de monja. Por otra parte, Buda no se presentó jamás como revelador; no vino con una doctrina nueva, sino con sentimientos nuevos. El budismo se propagó con rapidez en la India, China, Japón, Corea, Birmania, Ceilán, Siam, Annam, Pegu, Arcán, Java e islas adyacentes, Camboya y la vasta región del Tíbet, donde está dividido en dos sectas, aunque ambas reconocen la autoridad del Gran Lama o Dalai-Lama, en el cual se encarna la divinidad. Aunque el budismo, derivado del brahmanismo, es panteísta, en su moral tiene muchos puntos de semejanza con el cristianismo. Sin embargo, difiere profundamente del cristianismo en que no reconoce la existencia del concepto de pecado. Para el budismo, como para la mayoría de las religiones y filosofías arias y orientales, Dios no prohíbe ninguna conducta, sino que establece leyes naturales que tienen vigor sobre la materia y el espíritu. Así, la transgresión de la ley natural y divina constituye un error que no es castigado, sino que produce un efecto doloroso o angustioso que mantiene al hombre atado a la materia hasta que logre la liberación. Para el budismo, la idea del infierno resulta inconcebible, pues Dios no podría tomar venganza eterna contra los débiles humanos que por Él fueron creados. Otra diferencia fundamental es que, para el budismo, el alma finalmente llega a unificarse por completo con Dios, y no mantiene una individualidad de espectador de la presencia divina, como lo plantearon los judíos y cristianos. Esta religión nació en el seno del brahmanismo y fue fundada por Buda.
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