bautizo
m. Acción de bautizar y fiesta conque se solemniza este acto. Nota ampliatoria: este sacramento, que es el primero de los de la Iglesia, tiene como “materia” el agua natural. Según Jesucristo, “nadie puede entrar en el reino de los cielos “si no renace del agua y del Espíritu Santo”, y el concilio de Trento define: “Si alguno dice que el agua verdadera y natural no es de necesidad en el bautismo, sea anatema”. La “materia” válida es el agua natural, esto es, el agua de pozos, fuentes, ríos, estanques, de lluvia, etc, y “materia” inválida es todo otro líquido que no reúna condiciones de agua natural como el vino, el aceite, la leche, el sudor, las lágrimas, etc. Hay la obligación de usar, fuera del caso de necesidad, agua bendita. La “materia” próxima del bautismo es la ablución, que puede ser de tres maneras: por inmersión, introduciendo en el agua el cuerpo de la persona que se bautiza; por aspersión, arrojando el agua sobre los cuerpos de aquellos que se bautizan, y por infusión, vertiendo el agua sobre la cabeza o algún miembro principal del bautizado. Como “forma”, tiene las palabras: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. El administrarlo corresponde al obispo en su diócesis y al párroco en su parroquia, o cualquier sacerdote delegado a este efecto por alguno de los dos. En caso de necesidad pueden bautizar válidamente cuantos tienen uso de razón, hombres o mujeres, fieles o infieles, católicos o herejes, eclesiásticos o legos, siempre que observen la forma esencial del bautismo y tengan intención de hacer lo mismo que la Iglesia.
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