Asia
Geog. El más extenso y poblado de los continentes. Está situado en su totalidad en el hemisferio N, y forma con Europa la gran plataforma continental denominada Eurasia, abarcando tres cuartas partes de su superficie total (44.614.000 km²). Se extiende al este de la línea imaginaria que une la cordillera de los Urales, el río Ural, el mar Caspio y los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos, límite divisorio establecido convencionalmente, de N a S, entre los dos continentes. Está limitado al N, por el océano Glaciar Ártico; al E, por el océano Pacífico; al S, por el océano Índico, y al O, por Europa, el mar Negro y el mar Mediterráneo. Geografía física. Orografía. El relieve del continente asiático está constituido esencialmente por una vasta meseta que forma en sus bordes un gran eje de cordilleras que ocupa toda la franja central, orientado de O-E, y separan, al N y S dos grandes conjuntos de llanuras y mesetas exteriores. Esta configuración es el resultado de la formación del continente, en épocas remotas, a partir de tres grandes escudos o plataformas primitivos que con el tiempo quedaron unidos entre sí por cadenas montañosas que fueron emergiendo de los mares: el escudo de Arab., en el SO; la meseta del Decán (India), en el S y el escudo de Angará (Siberia central), en el centro-N. Las cordilleras más occidentales se elevan en la península de Anatolia o Asia Menor, situada entre los mares Negro y Mediterráneo, que constituye la llamada Turquía asiática. Les siguen las cadenas montañosas que definen el relieve de las mesetas de Irán y Afganistán, hasta el macizo de Pamir, en Asia Central. La región del Pamir, o techo del mundo, alcanza unos 3.600 m de altitud media y, efectivamente, en esta zona se encuentran las montañas más elevadas del globo (Everest, 8.889 m; K2, 8.620 m; Kanchenjunga, 8.598 m; Nanga Parbat, 8.126 m; etc.). Se distribuyen en dos grandes y anchos ramales que se bifurcan hacia el NE y SE. El primero se inicia con la cordillera de T’ien Shan y se prolonga hasta el estrecho de Bering, en el extremo noreste del continente. El tramo meridional forma la gran cordillera del Himalaya, la más elevada del mundo, y prosigue hasta la península de Indochina y las islas de Insulindia, en el sureste, perdiendo altura progresivamente. Al norte de este haz de cordilleras y montañas se extiende la vasta región de Siberia, que ocupa de SO a NE, todo el tercio septentrional del continente. Se distinguen en ella la Siberia occidental, una llanura aluvial cubierta de bosques y zonas pantanosas, que se prolonga desde el ríoYeniséi hasta el mar Caspio; la meseta de Siberia central, tapizada por espesos bosques de coníferas y limitada por los valles del Yeniséi y Liena; y la Siberia oriental, accidentada por varias cordilleras, que constituye el llamado Extremo Oriente ruso. La franja meridional comprende la península de Arabia, en el SO, inclinada desde el mar Rojo hacia el golfo Pérsico y unida al continente por la depresión aluvial del Tigris y el Éufrates; y la gran península de la India, en el S, constituida por el zócalo del Decán, que se hunde hacia el N, hasta el pie de monte del Himalaya, y hacia el E, sumergiéndose por esta vertiente en las aguas del golfo de Bengala. La fachada oriental, bañada por el océano Pacífico, presenta una orografía muy accidentada en la que se encuentran amplias y vastas mesetas, así como numerosas montañas y depresiones que forman, en la franja costera, un espeso mosaico de islas y penínsulas. Hidrografía. Los principales ríos de Asia son de gran longitud y caudal. Descienden radialmente desde las regiones montañosas del interior, hasta desembocar en los tres océanos que circundan el continente, distinguiéndose varias cuencas principales. En el N, el Obi (4.012 km), Yeniséi (3.800 km) y Liena (4.270 km), los tres grandes ríos siberianos tributarios del océano Ártico que nacen en la dorsal montañosa del interior asiático, permanecen helados varios meses al año y el deshielo, que se inicia en las partes altas de sus cursos respectivos, provoca muchas inundaciones en las zonas ribereñas. En el E, las lluvias monzónicas alimentan durante el verano el Hoang-ho o río Amarillo (5.200 km), Yang Tsé-kiang o río Azul (5.500 km., el río más largo de Asia) y, más al sur el Mekong (4.180 km), los dos primeros en China y el último, que como ellos nace también en la meseta del Tíbet, efectuando gran parte de su recorrido a través de la península de Indochina. En el sur, los ríos más importantes son Ganges (2.700 km), Brahmaputra (2.900 km) e Indo (3.040 km). Los dos primeros forman en el golfo de Bengala el delta más extenso del mundo, y el Indo forma también un amplio delta en el mar Arábigo. Por último, en el suroeste asiático destacan los ríos Tigris (1.950 km) y Éufrates (2.700 km), que tienen su arranque en la meseta de Armenia y se alimentan con las aguas nivales, atraviesan la árida llanura de Mesopotamia (Irak) y, fundidos en un solo brazo que recibe el nombre de Shat el-Arab, desembocan en el golfo Pérsico. El litoral y las islas. El litoral del continente asiático es, en conjunto, poco recortado. La costa siberiana, en plena zona polar, bañada por el océano Ártico, que permanece helado durante gran parte del año, es baja y bastante recortada; la península de Taimir, en el centro, separa los mares de Kara y de Láptiev, este último separado a su vez del mar de Siberia oriental por el archipiélago de Nueva Siberia. La costa meridional es asimismo rectilínea, ofreciendo un perfil característico que le confieren las tres grandes penínsulas: la de Arabia, en el SO, bañada por el mar Rojo y el golfo Pérsico; la del Indostán, bañada por el mar Arábigo o mar de Omán y el golfo de Bengala, y la de Indochina, en el SE, que a través de Malaca parece prolongarse hacia el continente australiano por las islas de Insulindia. La costa oriental está recorrida en gran parte por cadenas montañosas que bordean una estrecha llanura litoral más ancha en el sector central, junto al mar Amarillo, donde se extiende una vasta cuenca de aluviones. Clima y Vegetación. En la franja septentrional predomina el clima subártico o siberiano, con suelos casi permanentemente helados, inviernos muy largos y rigurosos y veranos cortos, cálidos y con escasas lluvias. El interior está sometido a un régimen climático de tipo continental frío, con grandes variaciones de temperatura y baja pluviosidad. En la vertiente meridional del Himalaya se encuentra la región más lluviosa del mundo, el Tcherrapundji, que recibe unos 12.040 mm de precipitaciones por año. En el SE, en el triángulo delimitado por India, Japón e Indonesia, impera el régimen de los monzones, que origina una estación lluviosa en verano y otra seca en invierno. El clima ecuatorial de las regiones insulares, penínsulas de Malaca y Birmania, etc. se mantiene con temperaturas elevadas durante todo el año, y lluvias abundantes. En el SO predominan los climas desérticos, con índices de pluviosidad extremadamente bajos y veranos largos y tórridos. Esta diversidad climática origina tres grandes tipos de vegetación natural: la tundra, la taiga y la estepa fría en la región siberiana; la estepa semidesértica en la franja intermedia, de SO a E; y las frondosas selvas ecuatoriales, en las zonas dominadas por los climas monzónicos. Economía. La economía del continente asiático se caracteriza globalmente por su bajo nivel de industrialización y desarrollo económico. La agricultura representa una importante fuente de recursos en el este de Asia, especialmente en China (arroz, maíz, algodón) y Japón (té, arroz,). En las últimas décadas, en Asia Central y Siberia occidental se ha incrementado la superficie de tierras arables, dedicadas principalmente al cultivo de trigo y algodón. En las regiones del sureste, de clima monzónico, es tradicional el cultivo del arroz, producto básico en la dieta de la población local, al que se han añadido las plantaciones de especies tropicales, en especial té, tabaco y caucho. En el Próximo Oriente las condiciones del medio hacen prácticamente inviable la agricultura, pero se practica todavía la ganadería nómada. La pesca predomina en el este y sureste. Rusia y Japón poseen una importantísima flota pesquera de altura, dotada además de las técnicas más avanzadas. La minería explota importantes yacimientos de carbón en una ancha franja que abarca el norte y el este del continente, y extrae además una elevada producción de estaño en el sureste. Entre Insulindia y la región del Oriente Medio, que se extiende desde el mar Caspio hasta el golfo Pérsico, se concentra más del 50% de las reservas mundiales de petróleo actualmente conocidas. La industria pesada, de bienes de equipo y de consumo, está muy desarrollada en Japón, actualmente una de las primeras potencias industriales, y se ha extendido, en el último medio siglo, en algunos países que han aplicado una economía planificada de tipo socialista (China, Corea del Norte y las repúblicas antiguamente integradas en la Unión Soviética). De todos ellos procede casi el 90% de Ia producción industrial total, lo cual equivale a decir que en los demás estados asiáticos la industrialización es casi inexistente. Geografía humana. En Asia están representadas y mezcladas entre sí las tres razas humanas: blanca, amarilla y negra. De ellas se han originado diversos grupos y subgrupos étnicos: siberianos, turcomongoles, mongólidos, indo-europeos, indonesios, etc. Se encuentra también una gran diversidad cultural en este continente, que fue la cuna de las grandes religiones de la humanidad. La población asiática representa en la actualidad más del 50% de la población mundial, pero su distribución es sumamente irregular, ya que más de tres cuartas partes del territorio registran una densidad media que oscila entre 1 y 25 hab. por km², sin incluir vastas áreas prácticamente deshabitadas. En el S y SE, la zona más densamente poblada, sólo en tres países acaparan más del 70% de la población total (reuniendo en cambio, en conjunto, el 30% de la superficie territorial): China (118 hab. por km²), India (251 hab. por km²) y Japón (331 hab. por km²). Una característica peculiar del poblamiento asiático es el alto porcentaje de población rural, excluyendo Japón, país en el cual la tasa de población urbana (más del 70%) es equiparable a la del mundo occidental. En las regiones desérticas de Siberia, Asia Central y Suroccidental está muy extendido todavía el nomadismo. En todos los países asiáticos, sin embargo, existe una creciente tendencia a incrementarse la inmigración interior hacia los grandes centros industriales y mineros, lo cual comporta un lento pero constante aumento de los índices de urbanización. Historia. En Asia, durante el siglo XXX a.C., florecieron en Mesopotamia, entre los valles del Tigris y el Éufrates, las civilizaciones de Sumer, Akkad y Ur, que tuvieron su continuación en los siglos X y XX a.C., a través de los imperios babilónico y asirio. Los persas aqueménidas recogieron su herencia, y Alejandro Magno, al conquistar su imperio (334-330 a.C.), llevó a estas tierras el legado cultural de los griegos. En la India, a partir del siglo XIII a.C. se produjo la invasión de los arios, que crearon la literatura védica y la civilización del Indo. En China se desarrolló, desde tiempos remotos, una civilización también importante y singular que culminó con el imperio de la dinastía Han (s. m a.C.-III d.C.). En Palestina surgió el cristianismo, que estaba destinado a implantarse en todo el mundo. En los primeros siglos de la edad media, los bizantinos y persas dominaban la mayor parte del continente. Los musulmanes, a principios del siglo VIII, conquistaron Persia y a través del actual Afganistán llegaron hasta el norte de la India. El imperio otomano inició su esplendor con la conquista de Constantinopla en el año 1453. A partir del siglo XVII se produjo, en los países asiáticos, la penetración del colonialismo europeo, cuyo dominio se liquidaría a partir de la segunda mitad del siglo XIX: Gran Bretaña se estableció en la India; Francia, en la península de Indochina; los holandeses se implantaron en Indonesia y los rusos fueron completando la conquista de Siberia. El poderío europeo fue debilitándose a partir de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Japón fue alcanzando un lugar preponderante y en la Segunda Guerra Mundial invadió gran parte del Asia Oriental e insular. China, por su lado, en la década de 1940 inició un proceso revolucionario que desembocó en la implantación del comunismo maoísta. La derrota de sus aliados alemanes y el lanzamiento de las dos primeras bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki (1945) doblegó la resistencia de los japoneses, quienes se situaron a partir de entonces en la órbita occidental, bajo la directa influencia de Estados Unidos. El fracaso de este país en la guerra del Vietnam (1964-1973) y el triunfo del integrismo islámico en Irán (1979) provocaron un replanteamiento de la política estadounidense, más interesada en controlar las reservas de petróleo del Oriente Medio (guerra del golfo Pérsico, 1990-1991), y una de cuyas últimas actuaciones ha propiciado el acuerdo de paz concluido (1993) entre los palestinos y el Estado de Israel. Durante la década de los años 90, China se convirtió en gran protagonista en el continente asiático, su economía creció un promedio de 10% al año, mejorando el ingreso per cápita y convirtiéndose en un gran consumidor de materias primas, que han generado alzas en algunos insumos, especialmente el petróleo, que en septiembre de 2004 se cotizó por encima de los 40 dólares el barril. El crecimiento chino ha replanteado las relaciones en el Lejano Oriente, donde Corea del Sur, Japón, India y China pujan por alcanzar sus intereses, bajo la mediación de Estados Unidos, líder indiscutible. La guerra contra el terrorismo llevó a Estados Unidos a invadir Irak, y al replanteamiento de las relaciones diplomáticas; Pakistán se volvió aliado del gobierno de George Bush, y Corea del Norte sigue presionando ayuda internacional a través de amenazas, como la emitida en 2003, cuando aseguró que reactivaría su programa nuclear y realizó ensayos militares cerca de las aguas territoriales japonesas. En 2004 Asia se presenta como el continente con el mayor crecimiento económico del mundo, y cada vez toma más importancia en el direccionamiento de la economía mundial.
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