África
Geog. EI tercero de los continentes de la Tierra por su extensión. Su territorio, que se extiende en su mayor parte sobre la zona intertropical, se reparte entre el hemisferio N y el hemisferio S. El Ecuador lo atraviesa casi por su eje central, desde el golfo de Guinea, por el O, hasta la desembocadura del río Yuba, en Somalia, y por el E está limitado al N por el mar Mediterráneo; al E por el mar Rojo y el océano Índico; al O por el océano Atlántico, y al S por la unión de ambos océanos. El istmo de Suez lo une al continente asiático a través de la península del Sinaí, por el NE, y el estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo separan las costas septentrionales africanas de las tierras meridionales del continente europeo. Su superficie representa el 20% de las tierras emergidas, y alberga al 10% de la población mundial. Población. La población africana está dividida en dos grandes grupos: al norte del Sahara predominan los pueblos de piel clara, de origen camita y semita, muchos de ellos de religión musulmana; los egipcios, los nubios y los etíopes forman un grupo intermedio, para pasar a las poblaciones de piel negra situadas al sur. Los colonos europeos se asentaron principalmente en Sudáfrica y en Rodesia, aunque existen poblaciones significativas en la meseta de Kenia, Tanzania y el norte de África. Algunos grupos nómadas, como los pigmeos y los bosquimanos, viven en zonas del desierto del Kalahari practicando la caza y la recolección. En 2004 la población africana alcanzó los 950 millones de personas, y presenta uno de los crecimientos más altos del planeta. Geografía física. Orografía. El continente africano está constituido por un gran escudo o zócalo rocoso formado con sus actuales características durante la era Precámbrica, hace más de 500 millones de años. Sólo la región montañosa del Atlas, en el extremo NO, tuvo una evolución geológica independiente, relacionada con los plegamientos alpinos que durante la era Terciaria configuraron el relieve europeo de los Pirineos hasta el Cáucaso, y se añadió posteriormente al escudo continental. En sus orígenes, éste sufrió los efectos de una serie de movimientos ondulatorios de gran radio de curvatura, que originaron en su superficie grandes cubetas o cuencas interiores, separadas por rebordes montañosos y profundas fosas tectónicas producidas por las fracturas. Los fenómenos volcánicos asociados a estas fosas, con los sucesivos ciclos erosivos, son los agentes que han modelado el relieve actual, predominantemente llano, con vastas llanuras esteparias o desérticas, mesetas desgastadas que se prolongan hasta el litoral y, como únicos accidentes destacables, algunos macizos y cordilleras que, en su mayor parte, alcanzan escaso desarrollo. La fosa más importante y extensa, que constituye el elemento más característico del relieve africano, es la gran fosa tectónica del Rift Valley. A ambos lados del lago Victoria, junto a la fosa del Rift Valley, se levantan los picos más elevados del continente, constituidos por los conos volcánicos del Kenya (5.194 m) y el Uhuru o Kilimandjaro (5.916 m) al E, y el macizo cristalino del Ruwenzori (5.119 m) al O. Las principales cadenas montañosas son las cordilleras del Atlas, en el NO, y los montes Drakensberg (Rep. de Sudáfrica), en el SO. Hidrografía y lagos. En África se encuentra el río más largo del mundo: el Nilo (6.671 km con el Kagera), que nace en la región del lago Victoria y, después de atravesar el lago Mobutu, toma la dirección S-N, llega a Jartûm (Sudán) con el nombre de Nilo Blanco, recibe allí las aguas del Nilo Azul o Abbai, su principal afluente, y remonta el territorio de Egipto para desembocar finalmente en el Mediterráneo, formando un gran delta al norte de El Cairo. El segundo gran río africano, el Congo o Zaire (4.200 km), se encuentra también entre los de mayor longitud del mundo y es el segundo por la extensión de su cuenca (3.690.000 km), situada sobre la línea del Ecuador y tributaria del Atlántico. Les siguen en importancia el Níger (4.200 km), en el NO, que desemboca en el golfo de Guinea formando un gran delta; el Orange (1.800 km), en el SO, que cruza de E a O el África austral, tributarios ambos de la vertiente atlántica, y el Zambeze (2.660 km), en el SE, tributario del océano Índico, que en su curso medio forma las cataratas Victoria y un delta en la costa de Mozambique. Los principales lagos africanos se hallan en la fosa del Rift Valley: Victoria o Nyanza (83.300 km2), Tanganyika (31.950 km2), Nyassa o Maláwi (27.000 km) Rodolfo o Turkana (10.200 km). Litoral e islas. Los principales accidentes costeros son, en el N, el cabo Blanco (Tunicia), el punto más septentrional del continente, y los golfos de Gabés y de Sirte (Libia), todos ellos en el Mediterráneo; en el E, el golfo de Suez y el estrecho de Bab al Mandeb, ambos en el mar Rojo, y los cabos Guardafui y Hafun (Somalia), en el extremo oriental; el cabo Agulhas o de las Agujas, en el extremo meridional; y, en el O, el golfo de Guinea, que forma una entrada muy marcada en la costa atlántica, entre los cabos Palmas (Liberia) y López (Gabón). Las islas africanas son poco numerosas y casi todas de escasa extensión: en el Atlántico, los archipiélagos de Madeira, Canarias, Cabo Verde y la isla de Fernando Poo y otras menores; en el Índico, los archipiélagos de las Seychelles, las Comores y la isla de Madagascar, la única gran isla africana que se encuentra, por su extensión (587.029 km2), entre las cinco primeras del mundo. Clima y vegetación. Predomina el clima ecuatorial, consecuencia de la situación geográfica del continente. Las temperaturas son elevadas a lo largo de todo el año (20-25° C de media anual) y las lluvias relativamente abundantes (1.500 mm al año de media continental). Existen, sin embargo, algunos contrastes regionales a ambos lados del Ecuador, con tendencia a predominar las condiciones climáticas propias de las zonas templadas y un régimen de lluvias marcadamente estacional, con una estación lluviosa en verano. En el extremo septentrional domina el clima mediterráneo, caluroso y seco en los meses estivales, y con abundantes lluvias durante el invierno. En la región intermedia, la mayor amplitud de la franja continental provoca contrastes más acusados entre las temperaturas, y una aridez extrema que transforma las llanuras en desiertos. En el extremo meridional predomina el clima templado, seco en la vertiente occidental, resguardada de los alisios, y lluvioso en la oriental. Economía. La agricultura es la principal actividad económica. Los sistemas tradicionales más extendidos, para abastecer precariamente el autoconsumo (mijo, mandioca, arroz, maíz), son el cultivo itinerante y el barbecho con bosque secundario. La tendencia actual es, sin embargo, la de sustituir cultivos tradicionales y de subsistencia por plantaciones de productos tropicales destinados a exportación (café, algodón, cacao, cacahuetes, caña de azúcar, caucho, tabaco, etc.), lo cual no aumenta las posibilidades de desarrollo real, ya que muchos países pasan a depender entonces de un solo producto. La falta de pastos permanentes limita considerablemente las posibilidades del sector pecuario, que no obstante cuenta con una importante cabaña ganadera, principalmente de bovinos, ovinos, cabras y camellos, que proporciona el sustento a muchos pueblos de pastores nómadas. La pesca, que cuenta con bancos de una gran riqueza piscícola en las aguas de las corrientes frías de Benguela (Sudáfrica, Namibia, Angola), Canarias-Sahara-Marruecos y el canal de Mozambique, se practica en todas las aguas costeras con métodos rudimentarios, pero sólo en la República de Sudáfrica se lleva a cabo con medios adecuados y técnicas modernas. El subsuelo es rico en yacimientos minerales (hierro, cobre, cinc, plomo, estaño, manganeso, cromo, cobalto, oro, diamantes, radio, fosfatos, etc.), en muchos países por explotados, en otros controlados por capitales extranjeros y en algunos, excepcionalmente, utilizados como factor de potenciación y financiación del desarrollo industrial. Las zonas más industrializadas son África austral (Rep. de Sudáfrica, Zimbabwe, Zambia) y la región mediterránea (Marruecos, Argelia, Tunicia, Libia, Egipto). En general, la industria africana se caracteriza por el predominio de las industrias ligeras, de bienes de consumo y transformación de las materias primas (textil, alimentaria, derivados de la minería). La economía africana, tras el proceso descolonizador llevado a cabo durante la segunda mitad del siglo XX, se halla todavía en un nivel de pleno subdesarrollo, con grandes masas de población diezmadas por las hambrunas, siendo África el continente más beneficiado por la ayuda internacional en relación con el número de habitantes. Historia. El continente africano fue cuna de hombres antiguos como el australopitecus, el pithecantropus y se cree que el hombre moderno tuvo su origen allí. Durante la Antigüedad, el imperio egipcio fue el más importante de su tiempo y sobrevivió durante tres mil años, realizando aportes culturales impor-tantes en arquitectura, medicina y religión, igualmente se destacó la cultura de Cartago. Durante el imperio romano, Egipto fue el granero de Roma y Alejandría una de las ciudades más importantes, además las tirremes romanas navegaron por el mar Rojo hasta el estrecho de Ormuz. Los musulmanes pusieron su religión en amplias zonas de África del norte y en la costa oriental. Entre los siglos XV y XVI se produjo la intervención europea, motivada por la búsqueda de una ruta marítima hacia China. Pero a partir del siglo XVII, la búsqueda de minerales valiosos y la explotación de la mano de obra negra para trasladarla a las Américas hizo del comercio de esclavos una rica fuente de ingresos para las potencias europeas. Este vergonzoso comercio terminó hacia mediados de siglo XIX, siendo reemplazado por un sistema colonial, produciéndose la repartición de África entre los principales países europeos, legalizada en el Congreso de Berlín en 1878. Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó el proceso descolonizador, el cual produjo una treintena de países independientes. Como la división administrativa realizada por los europeos no tuvo en cuenta los criterios étnicos, a menudo poblaciones enteras fueron divididas y pueblos hostiles fueron unidos bajo un solo mandato; los conflictos internos fueron frecuentes, y hoy siguen con feroz intensidad, como ha sucedido en Ruanda y Somalia ya iniciado el siglo XXI. Arte. Por arte africano se entiende el desarrollado por las culturas de los negros y los bosquimanos, pues el arte egipcio, el romano, el bizantino y el árabe se consideran en otros apartados. La cultura negra tiene en el símbolo y el mito religioso su mayor manifestación, la cual se expresa a través de tallas de made-ra, cerámicas, máscar as y tejidos. El mayor grado de expresividad se alcanza en las máscaras, pues funcionan como objetos de simbolismo que varía enormemente de una tribu a otra, y en las cuales se utilizan vistosos colores extraídos de plantas y rocas. La pintura africana no es muy abundante, pero destacan los murales creados por los primeros habitantes del Sahara: son pinturas rupestres realizadas hace siete mil años, cuando el clima de la región era húmedo y los hipopótamos recorrían fértiles praderas ubicadas en lo que actualmente son desiertos de arena.
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