Trabajo
actividad cuyo objetivo suele ser enriquecer, mejorar el desarrollo individual y de grupo, o aliviar condiciones sociales y económicas adversas. La Biblia narra historias de un pueblo trabajador.
Entre los hebreos el t. tenía una perspectiva teológica. En el relato de la Creación, Gn 2, 15; 3, 16 s., la maldición no se refiere al t. como actividad, sino a las fatigas.
En los Diez Mandamientos se indica que el t. es parte integrante de la vida ordenada: “Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para Yahvéh, tu Dios. No harás ningún trabajo”, Ex 20, 8, 11; 23, 12. Al buscar su alimento, Pablo, decía que el t. era digno de estima, 1 Co 9, 14 s.
Jesús alabó al hombre trabajador y lamentó la desocupación Mt 20, 1-16.
Entre los hebreos había varios trabajos comunes: pastor y agricultor Gn 13, 2; 33, 17; Rt 2, 3; 1 S 9, 3; 16 ,11; 1 R 19, 19; obrero artesanal, empleado a sueldo y el criado o esclavo trabajador. En las grandes construcciones fueron importantes los trabajos realizados por los esclavos, Ex 20, 10-17; 21, 2-6.
Las hebreas también trabajaban en el campo aparte de las labores de la casa, Pr 31, 10-31, molían el grano para hacer harina, Ex 11, 5; Mt 24, 41, amasar y cocer el pan, Gn 18, 6, confeccionar ropa, 1 S 2, 19, asear y cuidar la casa, Lc 15, 8. Trabajaba cuidando las ovejas, Gn 29, 6, cosechar, Rt 2, 3, y como Lidia, negociar, Hch 16, 4.
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