Toro
latín taurus. Mamífero rumiante, bovino, perteneciente al ganado vacuno, cabeza gruesa, dotada de cuernos, hocico ancho, piel dura, pelo corto y rabo largo, domesticable. En la antigüedad, algunas culturas le rendían culto, como en Egipto al buey apis. En la Escritura este término se usa muchas veces para significar al macho adulto, el t., a la hembra, la vaca, el t. joven, el novillo, al t. castrado y domesticado, el buey. Animal limpio según la ley, Lv 11; Dt 14, 4. Desde los primeros tiempos bíblicos, el ganado vacuno constituía buena parte de los rebaños de los hebreos, y poseerlo era símbolo de la largueza de Yahvéh y de prosperidad, Gn 24, 35; Ex 12, 32-38; 2 S 12, 2; Jb 1, 3 y 42, 12; el rey David tenía vacadas en Sarón y en los valles, 1 Cro 27, 29. Los vacunos se utilizaban en diferentes menesteres: por su fuerza, como animales de tiro y de carga, Nm 7, 3; 1 Cro 12, 41; 1 S 6, 7; 2 S 6, 6; en el laboreo del campo, Dt 22, 10 y 25, 4; 1 R 19, 19; Jb 1, 14; mas, se le debía dar reposo el sábado, Ex 23, 12; Dt 5, 14. La carne, la leche y sus derivados para la alimentación, Gn 18, 7-8; Lv 17 y 19, 6; Dt 32, 14; Jc 5, 25; 2 S 17, 29; 1 R 4, 23; Ne 5, 18; Jb 20, 17; Pr 30, 33; Is 7, 22. Basán, región de la Trasjordania, fue célebre por los rebaños de vacunos fuertes y cebados Sal 22 (21), 13; Ez 39, 18; Am 4, 1.
La boñiga de los bovinos se aprovechaba como combustible Ez 4, 15. Se ofrecía a Yahvéh en los sacrificios y holocaustos, Ex 20, 24; 24, 5; Lv 1, 5; 3, 1; 9, 4; 22, 19; 1 Cro 29, 21; 2 Cro 30, 24; Sal 50 (49), 9; Sal 69 (68), 32; Is 1, 11; Ez 43, 19. Para preparar el agua lustral, se debía sacrificar una vaca roja y quemarla fuera del campamento, y con sus cenizas se confeccionaba dicha agua para limpiar la impureza por contacto con cadáver, Nm 19, 1-10 y 31, 23; Hb 9, 13. En la Escritura, la imagen de este animal significa fertilidad, y éste es el simbolismo que encierran las vacas del sueño del Faraón, que interpreta José en Gn 41; igualmente, el profeta Jeremías, cuando anuncia la invasión de Egipto por parte de Nabucodonosor, llama a este país “Novilla hermosísima”, Jr 46, 20.
Símbolo de fuerza en la bendición de Moisés a José, le llama “Primogénito del toro”, Dt 33, 17. El mar o depósito de agua del templo, que Salomón hizo fundir en bronce, se apoyaba sobre doce bueyes, 1 R 7, 25; y las diez basas, también de bronce, tenía paneles entre los listones con figuras de bueyes, 1 R 7, 29. Cuando Yahvéh responde a Job desde la tempestad, acude a la figura del buey salvaje, Jb 39, 9. El salmista habla del poder y gloria divinos y dice que la voz de Yahvéh hace brincar al Líbano como un novillo, Sal 29 (28), 6. En la visión del carro de Yahvéh, que tuvo el profeta Ezequiel, una de las cuatro caras de cada uno de los seres tenía forma de t., Ez 1, 4-10. ® becerro.
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