Tinieblas
son la oscuridad de la que Dios apartó de la luz, que llamó día.
Era un símbolo del pecado Jr 32, 12, y del mal y se consideraba el lugar de los demonios, Gn 1, 4-5. Pero las t. no son exactamente la oscuridad, sino la matriz del caos, Gn 1, 2, y el eje del maligno, Jn 12, 31, Hch 26, 18.
Representa la muerte Sal 107, 14. El Seol es un lugar tenebroso, Jb 10, 21 s. Juan resalta la antítesis y la lucha entre la luz y las t. La separación entre ambas la opera Cristo, “la luz del mundo”, Jn 8, 12, con su venida, juicio, Jn 1, 5; 3, 19; 12, 35 y 46. La pugna contra las tinieblas es muy dura, pero al final serán vencidas por Dios, Rm 13, 12 s; Jn 2, 8; Is 60, 18-20.
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