Temor
estado de ánimo que significa terror, miedo, Gn 19, 30; 42, 35; Jc 7, 3; 1 S 31, 4; Si 40, 1-11, o simplemente reverencia y respeto, sentido diferente de la palabra cuando se refiere al temor de Yahvéh.
El juez Gedeón no quiso alistar en su ejército a ningún temeroso para no poner en peligro la moral y el ánimo de los valientes, Jc 7, 3.
La Biblia insta a los hijos de Dios a no tener temor. Dios le dice a Abraham que no tema porque Él es su escudo y su galardón. Y Abraham le contesta que no teme mal alguno, porque Él esta a su lado, Sal 23, 4. Jesús en varias ocasiones le dice a sus apóstoles que no teman, Mt 10, 31; Lc 5, 10; 12, 32.
El “temor de Dios” se menciona con especial frecuencia en el Deuteronomio y significa seguir fielmente los mandamientos para que, de ese modo, permanezca en vigor la Alianza, Dt 10, 12 y 20. Justo es aquel que teme a Yahvéh, e impío quien no le teme, Sal 112, 1 y 8, el temor del Señor es la Sabiduría, huir del mal, la Inteligencia, Jb 28, 28.
En el N. T. se destaca más el amor y el perdón de Dios pero permanece latente el t. como parte del ser humano, pues el t. ayuda al hombre a andar por el camino recto, Hch 9, 31; 2 Co 7, 1. El t. a Dios ayuda al ser humano a sobrellevar el t. por las cosas terrenas, inclusive a la muerte, Hb 2, 15; Ap 2, 10. T. de Dios significa ser justo y creyente, Lc 1, 50; 1 P 2, 17; en algunos pasajes se califica de temerosos de Dios a los gentiles simpatizantes de la fe cristiana, Hch 10, 1 y 22; 13, 16.
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