Sinagoga
griego sinagoge, asamblea; hebreo bet-hakenesset, casa de la asamblea. Con este término se nombra, entre los judíos, tanto el edificio de reunión como a la comunidad allí congregada, tal como se emplea entre los cristianos el término iglesia. Las sinagogas son las casas para la oración comunal, la lectura y estudio de las Escrituras, la enseñanza le la Ley y punto de encuentro de la comunidad. Los judíos centroeuropeos y orientales denominaban a las sinagogas, en yidish, shules, esto es, escuelas; algunos judíos reformistas las llaman templos.
Sobre el lugar de origen y el tiempo en que surgieron las sinagogas no hay acuerdo y existen diferentes explicaciones. La vida religiosa de los judíos giraba alrededor del Templo, pero la diáspora, la dispersión, seguramente les dio origen, por ejemplo, en Alejandría existía una gran colonia judía, donde bien pudo tener origen la s. Pudieron haberse originado después de la deportación y durante la cautividad por largos años en Babilonia, donde los judíos carecían del Templo, y se reunían para adorar a Dios, orar, mantener sus tradiciones, aunque no podían ofrecer sacrificios; ya para la época persa, se mencionan los escribas, como Esdras, que pudieron desarrollar el estudio de los textos sagrados. En la misma Palestina han podido nacer, como tradición de los antiguos sitios sagrados, que también servían de lugar de reunión para tratar asuntos civiles. Es posible que las sinagogas hayan existido paralelas al Templo, como lugares secundarios de lectura y estudio de las Escrituras, de oración, así como de formación de los niños y jóvenes, sin que llevara a cabo el rito de los sacrificios; es decir, no eran exclusivas de los sitios donde los judíos no tenían acceso al Templo, pues en la misma Jerusalén existían varias, en la época de Jesús.
Tras la destrucción del Templo por los romanos en el año 70 de nuestra era, la s. adquirió más importancia, así como por la dispersión cada vez mayor después de este acontecimiento.
En cuanto a los documentos históricos sobre la s. la mención más antigua, hasta ahora, una inscripción egipcia del siglo III a. C. En Palestina, una inscripción griega del siglo I a. C., en la que se puede leer: “para la lectura de la Ley la enseñanza de los mandamientos”. Por otra parte, las sinagogas más antiguas encontradas en Palestina, hasta el presente, son las de Masada y el Herodión, del siglo I de nuestra era, de antes de la destrucción del Templo.
Respecto a la construcción del edificio aunque no existía un patrón definido, las sinagogas tienen unos elementos comunes, como el arca en la que se encuentran los cinco libros de la Ley, la Torá, en la pared con dirección a Jerusalén. Se dice en las Escrituras que los deportados oraban orientados hacia Jerusalén, Dn 6, 11. Ante el arca hay siempre una llama encendida, ner tamid. Una mesa elevada, bimá, donde se lee la Ley. Un atril desde donde preside el servicio el rabino. Otro elemento común en las sinagogas es el candelabro de siete brazos, en hebreo llamado menorah.
Por los vestigios arqueológicos encontrados en Jerusalén en Roma, se puede inferir que los grupos judíos de importancia se construían sus propias sinagogas. En el N. T. se alude a varias sinagogas. En ellas Jesús oró, leyó las escrituras, enseñó y llevó a cabo numerosos signos. Como en la s. de Cafarnaúm, Mc 1, 21; Lc 4, 31-37. En la de Nazaret, Mt 13, 53-58; Lc 4, 16; Mc 6, 2. En Galilea había varias sinagogas, Mc 1, 39.
En la época apostólica se mencionan muchas sinagogas en ciudades fuera de Palestina, donde existían colonias judías, en la diáspora, en las cuales también predicaron los apóstoles, que por lo general eran los primeros sitios que visitaban, constituyéndose en puntos importantes para la fundación de nuevas iglesias, como en Damasco, Hch 9, 20; Chipre, Hch 13, 5; Antioquía de Pisidia, Hch 13, 14; Iconio, Hch 14, 1; Tesalónica, Hch 17, 1; en Berea, Hch 17, 10; Corinto, Hch 18, 4; Éfeso, Hch 18, 19; 19, 8; Atenas, Hch 17, 17.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.