Simá
nombre de varón en el A, T. 1. Tercer hijo de Jesé y hermano de David, 2 S 13, 3 y 32; 21, 21; 1 Cro 2, 13. 2. Hijo del rey David y su mujer Bat Súa, nacido en Jerusalén, 1 Cro 3, 5. 3. Levita hijo de Uzzá, de la familia de Merarí, en tiempos de David, 1 Cro 6, 15. 4. Levita cantor, hijo de Miguel, en tiempos de David, 1 Cro 6, 24. 5. Benjaminita que vivía en Gabaón, 1 Cro 8, 31; 9, 38.
Simeón, nombre de varón. 1. Segundo hijo de Jacob con Lía, Gn 29, 33; 35, 23. Habiendo llegado Jacob con su familia a Siquem, en Canaán, se estableció al frente de esta ciudad en un campo que compró a Jamor el jivita. Siquem, hijo de Jamor, raptó a Dina, hija de Jacob y Lía. Siquem pidió en matrimonio a Dina, se hace una alianza entre las familias, según la cual los de Jamor se comprometen a circuncidarse para que la familia de Jacob acepte entregar a Dina por esposa de Siquem.
Sin embargo S. y Leví, hijos de Jacob, violan el pacto, atacan la ciudad Siquem y asesinan a todos sus varones, Gn 34, 25-31.
Cuando los hijos de Jacob fueron a Egipto en busca de granos José retuvo a S. en Egipto, para obligar a sus hermanos a llevar al menor de ellos, Benjamín, Gn 42; 43. Cuando Jacob partió para vivir en Egipto, S. lo acompañó con sus seis hijos, Gn 46, 10; Ex 1, 2. Los hijos de S. fueron padres de clanes, menos Ohad, Nm 26, 12.
En las Bendiciones a sus hijos Jacob maldice a S. y Leví, por la violencia contra Siquem, y le anuncia que serán dispersados, Gn 49, 5-7.
La tribu de S. que le tocó la heredad en medio de Judá, fue absorbida principalmente por esta tribu, Jos 19, 1-9. 2. Hijo de Jarim, de los casados con mujeres extranjeras y que se comprometieron a dejarlas, Esd 10, 31. 3. Abuelo de Matatías, del linaje sacerdotal de Yehoyarib, del que descienden los Macabeos, 1 M 2, 1. 3. Uno de los cinco hermanos Macabeos, hijo de Matatías, 1 M 2, 65; en los demás textos aparece como Simón, nombre griego. Su sobrenombre era Tasí, cuyo significado se desconoce, 1 M 2, 3. Cuando Trifón apresó y asesinó a Jonatán, en el año 143 a. C., S. tomó el mando de la resistencia judía contra los seléucidas, 1 M 13. En el año 142 a. C., S. se adhirió al rey Demetrio II, y éste lo confirmó como sumo sacerdote y etnarca, y los judíos se quitaron de encima el yugo pagano, en los documentos oficiales se comenzó escribir: “En el año primero de Simón, gran sumo sacerdote, estratega y hegumeno de los judíos”. En el año 141 a. C., S. toma la ciudadela de Jerusalén, los que significó el fin de ocupación seléucida a la ciudad, que venía desde el año 167 a. C., 1 M 13. S. renovó los tratados de amistad con los romanos y los espartanos, 1 M 14, 16-24; 15, 15-24. En el año 140 a. C., en una gran asamblea, los sacerdotes, los príncipes, los ancianos y el pueblo, lo aclamaron sumo sacerdote, jefe del ejército y etnarca a perpetuidad, todo lo cual fue grabado en planchas de bronce fijadas en el monte Sión; aquí comienza la dinastía de los Macabeos o reyes asmoneos, 1 M 14, 25-49.
En el año 134 a. C. S. fue asesinado traicioneramente por su yerno Tolomeo, en la fortaleza de Doc, en el monte de la Cuarentena; le sucedió su hijo Juan Hircano, 1 M 16, 11. 4. S. II, sumo sacerdote, 220-195 a. C., hijo de Onías II, del cual se hace el elogio por sus obras en Si 50, 1-21. 5. S., de la tribu de Bilgá, es decir, benjaminita, administrador del Templo, que tuvo diferencias con el sumo sacerdote Onías III a causa de la reglamentación del mercado de la ciudad. No pudiendo prevalecer sobre Onías, contó a Apolonio, estratega de Celesiria y Fenicia, que el tesoro de Jerusalén estaba lleno de riquezas, lo cual fue comunicado al rey seléucida Seléuco IV Filopátor, que se encontraba escaso de fondos y envió a Heliodoro a apoderarse del tesoro, en lo cual fracasó, 2 M 3, 4. 6. S., anciano justo y piadoso, que vivía en Jerusalén y esperaba la consolación de Israel, a quien el Espíritu Santo le reveló que no moriría sin ver al Cristo del Señor, al Mesías. Cuando José y María presentaron al niño Jesús en el Templo, S. lo tomó en sus brazos y entonó el cántico de alabanza: “Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel”, Lc 2, 25-35. 7. S., llamado en latín Niger, el Negro, uno de los cinco profetas y didáscalos de la Iglesia de Antioquía, Hch 13, 1. 8. Hijo de Judá y padre de Leví, según la genealogía de Jesús, Lc 3, 30.
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