Silas
también aparece como Silvano, dirigente de la Iglesia de Jerusalén, quien, junto con Judas Barsabás, fue escogido para acompañar a Pablo y Bernabé para llevar a la Iglesia de Antioquía las conclusiones del concilio de Jerusalén, Hch 15, 22-29. S. y Judas Barsabás eran profetas, y tras leer la carta del concilio, hablaron a los fieles de Antioquía y los confortaron.
Después de pasar un tiempo allí regresaron a Jerusalén, Hch 15, 32-33.
Debido a una desavenencia entre el apóstol Pablo y Bernabé se separaron, y Pablo escogió por compañero a S., en su segundo viaje apostólico, Hch 15, 40. Pablo y S. fueron hechos prisioneros en Filipos y fueron azotados; de allí salieron milagrosamente, tras un terremoto, y el carcelero creyó y se bautizó, Hch 16, 19 ss. En Tesalónica tuvieron problemas con los judíos, de donde pasaron a Berea, de donde los fieles, ante las dificultades, enviaron a Pablo hacia Atenas, quedándose S. con Timoteo, con la orden de seguir a Pablo lo antes posible, Hch 17, 1-15. S. y Timoteo se encontraron con Pablo, de nuevo, en Corinto, al que le llevaron ayuda económica y le ayudaron en la evangelización de esta ciudad, Hch 18, 5; 2 Co 1, 19; 11, 8-9. S. y Timoteo son nombrados por Pablo en las cartas que el apóstol escribió a los Tesalonicenses, desde Corinto, 1 Ts 1, 1; 2 Ts 1, 1. Después aparece mencionado en 1 P 5, 12, en los saludos finales, donde se da a entender que colaboró en la redacción de la carta del apóstol Pedro.
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