Santiago el “hermano del Señor”
también conocido como “el justo”. Hijo de María hermano de Jesús, Mt 13, 55; Mc 6, 3; Ga 1, 19. Jesús se le apareció después de la resurrección, 1 Co 15, 7. Fue uno de los principales dirigentes de la Iglesia primitiva de Jerusalén, tenido, con Juan y Pedro, una de sus “columnas”, Ga 2, 9; 2, 12; gobernará esta Iglesia tras la marcha de Pedro, Hch 12, 17; 15, 13; 21, 18.
Su intervención en el Concilio de Jerusalén reunido a raíz de la controversia sobre si se les debía exigir cumplir con la Ley a los gentiles convertidos a la fe cristiana, fue definitiva y muestra su autoridad en esta Iglesia; su discurso dirime el debate y es la base de la carta en que se consignan las conclusiones de la asamblea, la cual fue enviada a las iglesias: “Por esto juzgo yo que no se debe molestar a los gentiles que se conviertan a Dios, sino escribirles que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos, de la impureza, de los animales estrangulados y de la sangre”, Hch 15, 13-21 y 29.
S. ca. 62 de nuestra era, fue lapidado a manos de los judíos, según consta en los historiadores Flavio Josefo y Hegesipo. Este S. es considerado el autor de la epístola católica del mismo nombre.
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