Sal
nombre de una sustancia mineral y geográfico. 1. Sustancia dura, seca, soluble y de gusto acre, empleada como condimento, el mismo cloruro de sodio. La fuente más importante se s. en los tiempos bíblicos estaba en el mar Muerto, llamado también mar de la S. Tenía diferentes usos, para dar sabor a los alimentos, Jb 6, 6; se les daba a los animales con el forraje, Is 30, 24; entraba en la composición del incienso sagrado, Ex 30, 35; Ez 43, 24; se usaba en las comidas de amistad o alianza, de ahí la expresión común “alianza de s.”, para indicar un pacto irrompible, Nm 18, 19; 1 Cro 13, 5; por lo que no podía faltar en los sacrificios, oblaciones y ofrendas a Yahvéh, como símbolo de la Alianza, Lv 2, 13. Se le atribuían poderes purificadores, Ez 16, 4.
Los terrenos salinos son estériles y son símbolo de la desolación y de la ira de Yahvéh, Dt 29, 22; Jr 17, 6; So 2, 9. Cuando una ciudad era arrasada en la guerra, se sembraba sal en ella, como símbolo de que sería estéril, como hizo el rey Abimélek con Migdal Siquem, Jc 9, 45. La mujer de Lot, cuando la destrucción de Sodoma y Gomorra, desobedeció la orden de Yahvéh, miró hacia atrás y quedó convertida en estatua de s., Gn 19, 26.
Jesús dice a sus discípulos “Vosotros sois la sal de la tierra”, Mt 5, 13; y los previene porque la s. se puede volver insípida y entonces ya no servirá para nada, Mc 9, 50; Lc 14, 34-35. Pablo aconseja que la predicación debe ser amena, “sazonada con s.”, Col 4, 6. 2. Ciudad de S., situada en la rivera del mar Muerto, cerca de Engadí, que correspondió a Judá, Jos 15, 62. 3. Valle de la S., prolongación meridional del mar Muerto, Arabá, donde David venció a los edomitas, 2 S 8, 13; 1 Cro 18, 12; Sal 60 (59), 1 . Amasías, rey de Judá, también derrotó aquí a los edomitas, 1 R 14, 7; 2 Cro 25, 11. Salá, en la genealogía de Jesús, dos personajes de los ancestros de Jesús: hijo de Naassón y padre de Booz, Lc 3, 32; hijo de Cainán y padre de Heber, Lc 3, 35.
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